un mercado de ida y vuelta
Algunos de los principales bancos de España estudian poner a la venta después del verano sus participaciones en el grupo aceitero Deóleo, antes llamado grupo SOS y antes SOS Cuétara. Pasado el mes de agosto, comienza por tanto la cuenta atrás para la empresa. En el parqué de la Bolsa se comenta que varios de los principales accionistas de la compañía ya han puesto a funcionar la maquinaria.
Ya han encargado al JP Morgan la búsqueda de interesados en hacerse con un tercio del capital de la empresa. En concreto, un 35% de las acciones de Deóleo ya estaría dejándose ver en el mercado en busca de comprador.
Los bancos entraron en el capital de la empresa alimentaria durante el proceso de reestructuración de su abultado endeudamiento. Parte de la deuda se convirtió en acciones. Ahora las entidades financieras quieren desandar el camino y preparan su salida. Deóleo lleva sobre sus espaldas un endeudamiento superior a los 600 millones de euros porque en los peores momentos llegó a acumular una deuda de 1.300 millones.
Entre los acreedores se cuentan el Banco Popular, el Sabadell, el banco británico HSBC o el Royal Bank of Scotland. Se avecinan por tanto cambios en la segunda mayor empresa española del sector alimentario. Se avecina una OPA, por cuanto la legislación española obliga a lanzar una oferta pública de adquisición de acciones sobre la totalidad del capital de una empresa cuando un inversor supera el 30% del capital.
Esta operación puede influir directamente sobre la cotización bursátil de la empresa. Las acciones de Deóleo cuentan a corto plazo con una resistencia al alza en la zona de 35 céntimos y con un soporte en torno a los 28 céntimos por título. Los bolsistas creen que Hojiblanca intenta hacerse con la participación de Deóleo que tienen las cajas de ahorro presentes en su capital, lo que puede destapar la caja de los truenos, ya que puede provocar una OPA hostil por parte de Ebro Foods.
Deóleo es el mayor embotellador de aceite de oliva del mundo con 15 marcas, entre ellas Bertolli, que tiene gran presencia en Estados Unidos, y Carbonell, que es la número uno en el mercado español. La empresa dio un vuelco importante con la entrada de la banca en su capital debido la existencia de serias tensiones financieras y a los problemas judiciales de sus antiguos dueños, la familia Salazar.
Los ajustes de plantilla, la reducción de la deuda y las cargas financieras han comenzado a dar sus frutos. Deóleo ganó 4,2 millones de euros en los primeros seis meses del año, con lo que enjuga con precisión las pérdidas que sufrió en el mismo periodo del pasado ejercicio. En 2012, la empresa dio una pérdida de 245,6 millones de euros, tras reducir la valoración contable de algunas de sus ramas de negocio.