turismo DE OTOÑO

Paseos de belleza sombreada

No hay mejor momento para disfrutar de la belleza de los bosques que la recién estrenada estación otoñal. Aquí, una muestra de lo que la provincia ofrece

El panorama único que ofrece el Faedo de Ciñera de Gordón, uno de los parajes con más encanto de la provincia.

Publicado por
francisca bravo
León

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La estación entrante del otoño es la excusa perfecta para disfrutar de los rincones olvidados durante los meses de verano. El especial cuidado que se le ha dado a los bosques que pueblan los montes y valles de León, los convierten en el escenario perfecto para disfrutar de diversas actividades, enmarcadas entre especies teñidas con los colores de la estación.

Uno de los bosques más simbólicos es Faedo de Ciñera, un hayedo situado en la montaña central leonesa. Las hayas ofrecen al visitante caprichosas formas vegetales, que, acompañadas por el arroyo, hacen de marco perfecto para el hábitat de uno de los ejemplares de haya más longevos de la península. El ejemplar Fugus lleva ya más de 500 años en uno de los bosques mejor conservados de España.

El pinar de Lillo, situado entre Puebla y el puerto de las Señales, es uno de los pocos pinares autóctonos que se pueden apreciar en la península. El bosque ofrece al visitante ejemplares de pino de corteza descascarillada y de piel naranja, hayas, robles, además de urogallos y corzos. Las visitas a este pinar están restringidas, para ayudar a preservar el arbolado que data de hace más de 4000 años.

Como es de esperar, el Parque Regional de Picos de Europa es casa de fantásticos ejemplares de bellos bosques, muchos de ellos únicos en su naturaleza.

En el área de la localidad de Soto de Sajambre, a la altura del desfiladero de los Beyos, se alza el Bosque de Salambre, un enclave especial para las rutas de senderismo, en las que puede disfrutar de los imponentes y bien conservados robles y el contraste que ofrece el paisaje característico de los desfiladeros de altura. También parte del Parque Regional es el sabinar de Crémenes, situado en la comarca de la Montaña Oriental, una atracción botánica que funciona como muestra histórica del desarrollo y crecimiento de los bosques en las épocas frías y secas del Cuaternario. Es uno de los sabinares más occidentales de todo Europa, dominado por la especie del sabina albar, lo que lo convierte en un bosque poco denso, en el que también se pueden encontrar encinas y quejigos. Las formas retorcidas de los árboles y sus copas siempre verdes, hacen del enclave natural un lugar perfecto para las rutas de senderismo.

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En las estribaciones meridionales de la Sierra del Mampodre, se alza el bosque de Pardomino, una masa boscosa de gran diversidad, en la que se pueden apreciar ejemplares de robles, reboyos, abedules, hayas y fresnos. El antiguo coto de caza municipal de Boñar, destaca por su gran riqueza faunística. En las cercanías de la localidad de Valdorria de Curueño, enclavado en las faldas de la llamada Peña Morquera, se puede visitar el denominado Bosque de las Hadas. Desde la ermita de San Froilán y, guiándose por el curso de la ribera del arroyo de la Valdorria, se puede entrar en este bello bosque donde se pueden disfrutar de ejemplares de hoja caduca como robles, hayas y avellanos, así como una de hermosa colección de helechos y líquenes. El paseo por este bosque da paso también a un pequeño valle, acentuando su carácter mágico. En la zona de la Omaña Alta, encontramos dos abedulares que destacan por su belleza y conservación, además de ser casa del urogallo cantábrico y el oso pardo, los abedulares de Montrondo y Murias de Paredes, separados sólo por el Cueto de Montrondo. Ambos bosques son una visita obligada durante el otoño, sobre todo por los colores con los que se pardean los abedules y por el fantástico paisaje montañés que los rodea, con figuras como las del monte Simbarón recortadas contra el fondo. También en Omaña, está la localidad de El Castillo, donde se prolonga un extenso robledal. La acción humana ha relegado este bosque a las zonas más sombrías de los alrededores, lo que no ha logrado hacer mella en su atractivo, que tiene su máximo esplendor en otoño.