Diario de León

cuestión de arte

Patrimonio leonés en la Fundación Godia de Barcelona

existe una Notable presencia románica y gótica de la Escuela Leonesa en la ciudad condal

Virgen con el Niño (c. 1 200).

Virgen con el Niño (c. 1 200).

Publicado por
Alfonso García
León

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No es ninguna novedad la existencia de un abundante patrimonio leonés diseminado por los lugares más insólitos de España y de otros países. Aún sin documentar totalmente, tarea que a uno le parece prácticamente imposible, sí es verdad que hay referencias parciales, por ejemplo de A. Valderas o de Luis Pastrana ( Hacia la búsqueda de un patrimonio leonés emigrado ). Uno se va encontrando permanentemente con sorpresas, gratas sorpresas por supuesto, al ver expuestas y amparadas piezas, medievales fundamentalmente, que de no haber sido así, nunca sabríamos qué suerte habrían corrido por las razones y circunstancias específicas que rodearon sobre todo su venta.

El Museo Frederic Marès, al lado mismo de la catedral, y la Fundación Godia (C/Diputación, 250) son dos magníficos ejemplos barceloneses de piezas excelentes, muy cuidadas y expuestas en un contexto destacado y didáctico.

Hoy nos acercamos a la Fundación Godia.

Coherencia

El polifacético Francisco Godia (Barcelona, 1921-1990), al margen de competir en carreras automovilísticas de máxima categoría, fue un empresario brillante e intuitivo, coleccionista apasionado y amigo de los artistas. Solo así se explica esta importante muestra de coleccionismo privado que se singulariza por la conservación y el estudio del arte antiguo, moderno y contemporáneo, especializada, en concreto, en arte medieval, pintura y dibujo del Modernismo, cerámica y arte del siglo XX, al margen de las variadas exposiciones temporales y una intensa y selecta programación educativa. Creada la Fundación en 1998, ocupa la antigua casa Garriga Nogués, convenientemente restaurada y rehabilitada a tal fin y con un espacio expositivo de 2.700 metros cuadrados.

En nada se corresponde la colección con la idea de acumulación que con frecuencia se asocia al coleccionismo privado. «La coherencia de la colección Francisco Godia –escribe Luis Monreal Agustí— se debe no a meros factores del azar, sino al hecho de que fue formada con criterios preestablecidos. En primer lugar, sobre la base de un riguroso análisis de la autenticidad y el estado de conservación de las obras; en segundo término, considerando la calidad artística intrínseca de cada una de las piezas, y, finalmente, evaluando el interés que cada una de ellas pudiera tener como espécimen ilustrativo de un centro productor, de una época, de un artista o de una variedad iconográfica».

Con criterios apriorísticos tan claros, no es de extrañar que el visitante, además de comprobar cualidades comunes, pueda recorrer un mundo de belleza propio de una época, aunque, en algunos casos, con connotaciones verdaderamente modernas y conformando características comunes de Escuelas, tanto españolas como europeas. Entre ellas, la Escuela Leonesa, muy presente en la colección. Y es que es «la Meseta —son palabras de Monreal Agustí—, donde cabe distinguir diversas modalidades regionales y un amplio espectro de matices estilísticos, en el que pueden hallarse, asimismo, infinitos niveles cualitativos. Burgos, Salamanca, Palencia y León, con su apéndice galaico, son sin duda los focos de entidad más acusada».

Vírgenes románicas

Aquí, en este atractivo recorrido, la presencia leonesa (como centro productor y/o por su origen concreto) es muy notable. Reproducimos el texto introductorio y explicativo de uno de los paneles: «El románico sale a la luz. La escultura románica de la Fundación Godia se caracteriza por la variedad y el rigor de la selección. Junto a las vírgenes románicas de la escuela leonesa, de postura hierática y líneas severas, la teatralidad y la expresividad de los grandes descendimientos que anuncian la humanidad del gótico. Durante muchos años, las tallas románicas se vieron menospreciadas y abandonadas en pequeños santuarios alejados de los centros artísticos. El coleccionismo privado ejerció un papel decisivo en su recuperación y su estudio». Es inevitable recomendar, para engrandecer y calibrar la visión, tres espléndidos libros de Máximo Gómez Rascón: Theotókos. Vírgenes medievales de la diócesis de León ; Pantocrátor y Siervo. Iconografía cristológica medieval de la diócesis de León , y la Iconografía de La Piedad en la diócesis de León .

Con estos supuestos, y teniendo en cuenta que tampoco aquí hay espacio para exponer todos los fondos, el recorrido personal por las imágenes significará, sin duda, un enriquecimiento. Queden aquí enumeradas las presencias de las Vírgenes leonesas:

— Virgen con el Niño . C. 1 200. Imagen tallada y policromada al temple. Le falta el Niño.

— Virgen sedente del siglo XII, en madera tallada y policromada.

— Virgen sedente , tan característica, también tallada y policromada. De la segunda mitad del siglo XII, en la pieza original aparecía el Niño Jesús sentado en la falda materna. Conserva la policromía original. Como ocurre en otras muchas tallas románicas, se observa una clara influencia de la escultura ornamental en piedra por su marcada talla.

— Virgen del Sagrario , una nueva virgen sedente con el niño, de madera tallada, policromada y dorada. Finales del XII.

— Virgen y San Juan , figuras que proceden de un Calvario de inicios del siglo XIV. La cabeza de la Virgen un poco decantada y las manos plegadas en un gesto de ternura, transmiten un sentimiento de piedad, más allá del dolor. A su lado, San Juan aparece atribulado y pensativo. Lleva el libro del Evangelio, testimonio de la Pasión.

Cristo y otras figuras

Hay dos piezas que a este visitante le han llamado especialmente la atención, posiblemente por su cercanía a la modernidad, a pesar de que la primera sea seguramente del siglo XIII, de la primera mitad del XIV la segunda:

— José de Arimatea , en madera tallada y policromada, formó parte de un descendimiento. Llama la atención, en el conjunto, su policromía, perfectamente conservada, de vibrantes colores rojos.

— José de Arimatea y Nicodemo . Las dos figuras, que formaron igualmente parte de un descendimiento, también son de madera tallada y policromada.

Hay otras dos piezas que merecen especial detenimiento:

— Bona Ecclesia y Ángel , dos muestras realistas del siglo XIII leonés. El vestido del ángel, con franjas y dibujos geométricos, no es muy diferente de los que llevaban los señores de la época. Los gestos suaves y el rostro plácido transmiten un sentimiento de serenidad.

La Iglesia, guía de los fieles, es representada por una mujer de ejemplar belleza, con corona y un hábito policromado. Los dorados resaltan su majestad.

Tres Cristos localizo en el recorrido, que, procedentes de León, representan muy bien el espíritu de la Escuela Leonesa:

— Cristo crucificado , de finales del siglo XII. Afirman los expertos que este Cristo románico presenta analogías con el Calvario de Corullón que se expone en el Museo de la capital leonesa.

— Cristo crucificado , de finales del XII también, en madera tallada y policromada.

— Cristo crucificado , con la distinción, en este caso, de tratarse de una talla de finales de la siguiente centuria respecto a los anteriores. En fin, un recorrido lleno de belleza, de sorpresas y de enseñanzas.

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