ritos navideños

A Apalpadoira ancaresa

A Apalpadoira era antaño un sencillo ritual ancarés dedicado a los más pequeños de la casa que se desarrollaba durante la Nochevieja y que consistía en decir a los niños que tenían que comer hasta hartarse esa noche, sino vendría A Apalpadoira para palparles la barriga.

Balouta, desde una de las casas de este pueblo de los Ancares.

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nicolás bartolomé pérez/ emilio gancedo
León

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El período navideño es una época especial del año en el que se acumula un conjunto arraigado de tradiciones y rituales religiosos, sociales y familiares, algunos de orígenes muy antiguos anteriores incluso al cristianismo, y otros bastante recientes relacionados con la imparable globalización y el consumismo que imperan hoy en día en nuestra sociedad.

En el medio rural leonés se han mantenido diversas costumbres relacionadas con este tiempo que merece la pena recordar y poner en valor como es el caso del ritual ancarés de A Apalpadoira, relacionado con la Nochevieja, y cuyo conocimiento debemos gracias a la generosidad del profesor Fernando Álvarez-Balbuena García que ha tenido la gentileza de proporcionarnos una grabación realizada en la aldea de Arnado (municipio de Oencia) en la que doña Manuela Álvarez Pinto, nacida en 1929, narra en el gallego de Ancares el desarrollo de este singular rito por el que se conminaba a los niños a comer bien en la «Noitevella», hasta quedar «fartos» para todo el año; de no ser así, de no hartarse esa noche, vendría A Apalpadoira (La Palpadora) para palpar la barriga de los pequeños y comprobar que efectivamente habían comido bien.

Esta costumbre dedicada especialmente a los más pequeños se nos presenta hoy en día bastante desdibujada y como una simple broma dirigida a los niños indicándoles que tenían que comer bien, hasta saciarse.

Resulta difícil precisar si estamos ante una mínima parte de un rito navideño de perfiles más complejos, o ante el último resto de una figura mitológica que se manifiesta en la información ofrecida por la narradora apenas insinuada, la misteriosa Apalpadoira, que aparecía en la Nochevieja para comprobar si los niños se habían alimentado adecuadamente, y para ello palpaba su barriga. Lo que sí sabemos es que esta tradición no es exclusivamente ancaresa pues también es conocida en las vecinas tierras de la Serra do Courel, en Lugo.

El etnógrafo gallego Xesús Taboada Chivite fue el primero en dar cuenta de esta costumbre, denominada allí «a noite de apalpadoiro», en esa zona de Galicia limítrofe son León y que consistía en palpar el vientre de las personas en la noche de fin de año para constatar que habían comido o no para todo el año entrante, y pronosticar de este modo si el año nuevo sería de abundancia o de escasez. En otras zonas de la montaña lucense también se ha registrado esta ritual con el nombre de «apalpadoiro» o o «apalpadoira», y que se desarrollaba en la Nochevieja de forma parecida a lo visto en Ancares: se palpaba la barriga, sobre todo de niños y niñas, para ver si habían comido lo suficiente y favorecer así que el año próximo fuera de hartura.

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?A partir de los datos etnográficos expuestos, en Galicia se ha intentado recuperar, a imagen del Papá Noel anglosajón o del Oletzero vasco-navarro, una figura mitológica autóctona, O Apalpador, que sería un carbonero gigante que en la Nochebuena o en la Nochevieja palpa la barriga de los niños y les deja castañas.