Aprendiendo a creer
Usted no es libre. Puede que crea que sí, pero no lo es. Le gobiernan sus creencias. Ellas son las que mandan sobre usted, sobre lo que hace y sobre lo que consigue. Unas le limitan y otras le potencian. Todas juntas le dominan. Por lo tanto, trabajar sus creencias es algo imprescindible si quiere tener éxito. Porque según lo que crea, así se comportará. Y, según se comporte, así serán los resultados que obtendrá.
Así que, si quiere labrarse un futuro próspero, más le vale creer esto:.
Puedo conseguirlo. Es mucho más importante creer que puede hacer algo que saber hacerlo. Porque si cree en usted y en que puede le aseguro que encontrará el cómo.
Es posible. Creer que algo posible hace que se mueva hacia ello con la actitud de quien va a conseguirlo. En cambio, creer que no es posible provoca parálisis. Por ejemplo, piense en un comercial que cree posible cumplir con sus objetivos de ventas. Esa falta de confianza hará que invierta más tiempo en otras tareas en vez de darse por completo a esa. Y así es como su creencia se convierte en realidad.
Voy a cambiar. El que no cree en el cambio no cambia, por más que se lo proponga. Se queda anclado en el “yo soy así” o “es que llevo tanto tiempo haciendo lo mismo”. Y desde ese planteamiento es muy difícil poner en marcha la aptitud y la actitud que le conducirán al cambio.
Me lo merezco. O, lo que es lo mismo, sé lo que valgo, soy capaz de reconocérmelo, creo que me merezco destacar y entiendo que mis éxitos son producto de mi talento, de mi esfuerzo y de mi valía. Y no, esto no está reñido con la humildad.
Puedo superarme. Es decir, puedo llegar más lejos de lo que he llegado o de lo que han llegado otros. Porque muchas veces nuestros límites son más mentales que reales. Pensamos que algo no se puede hacer porque los demás no lo hacen o porque no lo hemos hecho antes.
En definitiva, lo que se diga antes de comenzar algo influirá irremediablemente en sus resultados. O, como decía Sun Tzu, “el vencedor antes de entrar a la batalla ya ha ganado”.