Diario de León

CANTO RODADO

El olvido

el olvido es selectivo y permanente. se olvidan contarnos que las mujeres kurdas son las únicas que están luchando contra isis

Ana Gaitero
León

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Yo sólo tenía diez años y los ojos como platos delante de la tele viendo el desfile infinito de gente ante la momia. Los días de luto fueron una fiesta callada, sin escuela, y aunque yo no le recuerdo, porque no estuve allí, sé que en el Barrio Húmedo, en ciertas tabernas, se cambiaron los chatos por copas de champán.

Hay quien cree que al pasado no hay que mirar. Que lo pasado, pasado está. Yo no hago caso. A veces vuelvo a la infancia sin querer. Será porque la mirada, en esos primeros años de la vida, queda impregnada con los aconteceres vitales y los acontecimientos externos.

Ciertamente, a aquella edad yo no sabía muy bien quién era la momia. Sí, le había visto en la tele. En blanco y negro. No me caía bien. Parecía bastante aguafiestas, tenía voz de pito y en casa, aunque no se hablaba apenas de política, alguna vez oí contar historias de la guerra y de la posguerra.

Han pasado 40 años y estamos al borde de unas elecciones generales. España estuvo 41 años sin poder elegir a sus gobernantes, sometida a una dictadura, desde que el golpe de estado de Franco, la momia, desembocó en una guerra civil y hasta que en 1977 se convocan las elecciones constituyentes. El PCE fue legalizado apenas un mes antes.

La montaña

L a historia de España se cimentó, durante las cuatro décadas de fascismo, sobre la exclusión de los vencidos, los proscritos y los exiliados y con miles de muertos en las cunetas. Muertos enterrados bajo la inmensa montaña de silencio que impuso el miedo en los lugares más íntimos de la memoria.

La Transición no brindó la oportunidad de recuperar esa parte del país ni de la historia. Hemos construido los cimientos de la democracia con el cemento adulterado por el olvido. Hasta que nietos y nietas, y algunas víctimas, han alzado la voz. La ley de memoria histórica está en vigor desde hace tan solo ocho años.

Y quieren enterrarla bajo el olvido. Es la sociedad civil, las asociaciones y familiares de las víctimas, la que sostiene la llama para que no se olvide. El Estado mira para otro lado.

El mantra

A hora que los cantos de sirena entonan el mantra de la seguridad y desempolvan los estados de excepción se barruntan recortes de libertades en el país que protagonizó la conquista de la igualdad, libertad y fraternidad conviene recordar. España y Europa no pueden perder la memoria de la ignominia para alentar, más aún, las guerras que asolan el planeta, particularmente en el Próximo Oriente, el siglo XXI.

El olvido es la gran baza. Cuando apelamos a nuestra civilización occidental, casi olvidamos que sus orígenes están entre el Eúfrates y el Tigris, donde hoy hay una frontera que divide Irán de Irak, Irak de Kuwait, Siria de Líbano...

Nos quieren hacer olvidar que en la cúpula del ISIS están los generales y mandos del derrocado Sadam Hussein y que Arabia Saudí, ese país con el que tenemos amistad y compromisos económicos, ha sido generoso, hasta hacerlos crecer, con los fundamentalistas que propagan el terror en Europa y también en Mali, en Afganistán, en Turquía....

Las kurdas

El olvido es selectivo y permanente. S e olvidan contarnos que las mujeres kurdas son las únicas que están luchando contra el ISIS mientras se agitan los tambores de una nueva guerra. Otra más. La gente se pregunta si será la III Guerra Mundial. La guerra está aquí hace tiempo,. Hay que pararla. Con otra Europa, con otra España.

Se olvidan, pero no nos olvidemos. No perdamos la memoria ni el horizonte de la justicia. La utopía mundial.

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