Otras tantas calaveras en Villalfeide
Junto al altar en Villalfeide se observan las cuatro calaveras de adultos.
Una reforma de la iglesia de Villalfeide, que data del siglo XVI, dejó al descubierto una pared con cuatro calaveras humanas incrustadas. Los vecinos del pueblo desconocen el origen de las mismas, que fueron halladas cuando los propios vecinos realizaban unas obras de rehabilitación del templo. Las cuatro calaveras forman una cruz y uno de los brazos es completado por una piedra redonda que quizás fuese incrustada con posterioridad al desaparecer la calavera que iba antes en su lugar.
Hasta el momento se desconoce el origen de esta curiosa cruz, que por el tamaño del cráneo y de los dientes está hecha con piezas pertenecientes a personas mayores, según se pudo saber en su día.
Como en el caso de Gordaliza del Pino, es posible que pertenezcan a cuerpos que en su idea fueron enterrados en el interior de la iglesia, como se acostumbraba a hacer antiguamente. Sin embargo, es un aspecto que sigue sin ser aclarado hoy en día.
El hallazgo pilló por sorpresa a los vecinos, que apuntan a que el templo fue construido con la llegada de una congregación de frailes hace cientos de años. Algunos de ellos señalaban hace años al origen del nombre del pueblo, que deriva de lo que un día fuer una ‘villa de frailes’.
Las obras de restauranción, de las que surgió el hallazgo las llevaron a cabo los propios habitantes de Villalfeide tras años de deterioro debido a la humedad y tras no conseguir apoyo de las administraciones públicas.
Ahora las cuatro calaveras se muestran al público en una de las capillas.