edificios que respiran

casas con piel verde

Estudiantes de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Texas y voluntarios del Centro de Investigación de Flora Silvestre han instalado una ‘pared viviente’ en una esquina del edificio Goldsmith Hall del campus

Unas estudiantes contemplan el proyecto desarrollado por los alumnos de la Universidad de Texas.

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daniel galilea
León

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Ahora los edificios crecen, viven y respiran, palpitantes de una vida vegetal, que a su vez es el hogar de otros seres vivos. Lo que puede parecer un argumento de ficción es una realidad gracias a los estudiantes de la Facultad de Arquitectura, de la Universidad de Texas en Austin y voluntarios del Centro de Investigación de Flora Silvestre Lady Bird Johnson, que han instalado una ‘pared viviente’ en una esquina del edificio Goldsmith Hall del campus.

Este muro, de una innovadora estructura con celdas hexagonales similares a un gran panal de abejas, tiene en su interior plantas nativas de Texas y está destinado a investigar el papel de la arquitectura en la ecología y, de paso, reforzar el compromiso con el diseño arquitectónico verde.

Este proyecto de cinco años servirá para embellecer el edificio donde se asienta y además será el hábitat de distintas especies, ofreciendo beneficios medioambientales, como explican sus diseñadores. El proyecto ‘living wall’, tutelado por el entonces Frederick ‘Fritz’ Steiner, y por la profesora Danelle Briscoe, aportará «una nueva visión de la flora y fauna autóctonas de Texas, del diseño verde y de la sostenibilidad medioambiental».

En el proyecto, en el que también participó el difunto ecologista Mark Simmons, «busca indagar de qué modos la ecología y la arquitectura pueden influenciarse entre sí», explica Fritz Steiner, que actualmente es decano de la Facultad de Diseño, de la Universidad de Pennsylvania.

La tesis consiste en que, a menudo, las edificaciones tienen impactos negativos en los sistemas naturales pero «creemos que esto puede ser revertido por medio de un diseño que preste unos mejores servicios a los ecosistemas», asegura. Originalmente la pared viviente fue pensada para un estacionamiento y podría ser un buen punto de partida, porque los garajes necesitan desesperadamente un mejor diseño, argumenta Steiner, quien añade que este sistema podría usarse en casi todos los tipos de edificios.

Los diseñadores han seleccionado una variedad de plantas nativas que no se destacan por su impacto visual, pero que son resistentes al calor de Texas, una zona propensa a la sequía y con un clima que no es precisamente indulgente con las plantas.

Para asegurarse el éxito de la pared vivientes sus diseñadores desarrollaron una estructura arquitectónica con forma de panal de abejas, con 148 celdas, especialmente concebidas para alojar una mayor cantidad de sustrato o tierra que la que se emplea habitualmente, algo vital para nutrir las plantas del clima subtropical de Austin.

Otra de las características únicas de esta pared es que las plantas que alberga han sido elegidas cuidadosamente para atraer y proporcionar refugio a lagartijas, colibríes, mariposas, pájaros cantores, y aves rapaces.

Además de beneficios estéticos, la pared viviente proporcionará al edificio Goldsmith Hall una mayor frescura, ayudará a mitigar el impacto de las tormentas y a amortiguar el ruido, y servirá de filtro de aire natural, capturando las partículas en suspensión, los compuestos orgánicos volátiles, y el monóxido de carbono.

TECHOS VERDES

Investigadores de la Universidad Autónoma de Chiapas (México) han desarrollado por su parte ‘techos verdes’, que mantienen el interior de las viviendas 17 grados centígrados. Este modelo es un jardín que se coloca en las azoteas y que, según sus creadores, presenta múltiples ventajas, dado que esta cobertura vegetal se instala sobre la superficie más amplia de la casa expuesta al sol, protegiéndola de la radiación solar.

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Además, este techo puede sustituir a los impermeabilizantes en algunos tejados y ayudar a reducir el fenómeno conocido como ‘islas de calor’ en las ciudades, consistente en que las planchas de cemento calientan el aire y elevan la temperatura de las zonas urbanas. Asimismo, el sistema disminuye la velocidad de escurrimiento del agua, lo que contribuye a evitar las inundaciones en los centros urbanos y a recuperar el agua de lluvia.