al menos dos buenas noticias
Desde siempre hemos oído —y tal vez creído— una frase que aún parece seguir vigente y que viene a decir, con variantes, que «no hay nada más tonto que un obrero de derechas». Naturalmente es una estupidez porque hasta ahora nadie ha definido qué es exactamente eso de la derecha y la izquierda en este siglo XXI y qué valores tienen uno y otro concepto. Como no existe una respuesta matemática, tal afirmación es tan absurda como decir que no hay nada más idiota que un empresario de izquierdas. Pues parece que, por fin, los sindicatos, o al menos el nuevo secretario general de la UGT, se han dado cuenta de la tontería repetida.
Ahora llega Pepe Alvarez reemplazando a Cándido Méndez y no se corta un pelo con la siguiente afirmación «Quiero que la UGT se convierta en un sindicato en el que los militantes de todos los partidos se sientan cómodos... Tenemos que conseguir que haya trabajadores del PP en UGT». Y sólo por esta declaración, uno vuelve a creer que mereció la pena el sufrimiento de tantos años y de tanta gente. El problema es conseguir hacerlo verdad, recrear lo que muchos creemos. Si Pepe Alvarez lo consigue en la UGT y alguien decide moverse en CCOO, el futuro está asegurado.
El otro protagonista de las dos buenas noticias ha sido Iñigo Urkullu que repite como candidato del PNV a la presidencia de Euskadi. Sin renunciar a lo que no puede renunciar un partido nacionalista, ha dicho cosas coherentes como que «la independencia en el siglo XXI es como hablar de imágenes del pasado». Poco tiene que ver este pensamiento del líder vasco con las cosas que se oyen en Cataluña dichas por quienes se empeñan en representar —y se engañan— a todos los catalanes.
No se trata, claro, de estar de acuerdo en todo y con todos, pero sí de ser capaces de entender que el mundo ha cambiado y que o cambiamos con el mundo o nos quedamos un siglo por detrás de la Historia. Es posible que muchos no compartan mi esperanza por estas dos noticias, pero creo que las dos son importantes y abren caminos para un futuro mejor. El resto sigue siendo desolación y hartazgo.