Valentín y la emoción de madrid
La marcha de los brigadistas de Tabuyo del Monte dejó momentos para el recuerdo. Pablo y Juan, miembros del colectivo y representantes de la Asociación de Trabajadores Brif (Atbrif) los comparten un año después.
Juan mantiene en su memoria la sonrisa de Valentín, un niño de tres años, hijo de otro brigadista de Tabuyo, que acompañó a los efectivos en su peregrinar a la capital. «En los momentos más duros, mirarle nos daba ánimo. Tiene una alegría contagiosa», dice, confiando en que ahora con el nuevo Gobierno la situación se retome y las reivindicaciones lleguen a buen puerto, después de más de dos años de pelea y más de 300 días con las peticiones estancadas a consecuencia de la situación del Ejecutivo en funciones.
Una esperanza que también comparte Pablo, quien, sin duda, recuerda con especial cariño la emoción sentida en el momento de llegar a Madrid después de todas las etapas, los escollos y los casi doscientos kilómetros andados. «Los más emocionante fue la llegada al Ministerio», confiesa. Abrazos y lágrimas tras la meta alcanzada.
Muchos de los momentos de la marcha están recogidos en una exposición, de 36 imágenes, que repasan los hitos del camino. Una muestra— que se inauguró a principios del mes de julio en la biblioteca de Astorga— abierta a ayuntamientos y colectivos que puede solicitarse a través de la Atbrif, la asociación de los trabajadores de las brigadas, o bien en el correo javiergalanfoto@ gmail.com.