Diario de León
Publicado por
Vanessa Carreño
León

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Lo confieso, he sido mala. Mala, malísima. Y apostaría lo que fuera a que usted también ha sido malo. Hasta que nos damos cuenta de lo mal que nos hablamos, todos somos malos malísimos con nosotros mismos. Nos decimos cosas que no le diríamos a nadie. Cosas como «soy un desastre», «todo lo hago mal», «soy incapaz de organizarme», «habrán pensado que soy idiota», «seguro que le caigo fatal», «vaya tontería que acabo de decir», «no tengo ninguna gracia»... Y podría seguir poniéndole ejemplos hasta que no quedaran páginas en este diario.

¿Cómo se sentiría usted si alguien le hablara así cada día? Fatal, ¿no? Pues esto es igual, solo que la persona que le machaca es usted mismo. Todos los días, una y otra vez. Y lo peor es que no se da ni cuenta, ¡la mayoría de las personas se quedarían boquiabiertas si alguien les enseñara por escrito su verborrea mental!

Por supuesto que no se trata de decirse cosas bonitas porque sí, sino de hablarse como a alguien a quien quiere, respeta y valora. Porque nuestro lenguaje es un reflejo de nuestra realidad, y a la vez es creador de esa realidad. Por eso es tan importante lo que se dice a usted mismo. Porque, tanto si se dice «soy un desastre y no voy a conseguir nada», como si se dice «voy a darlo todo y a hacerlo lo mejor que sepa», se está diciendo la verdad. Y es que ambos pensamientos serán su verdad, y según cuál de los dos elija así se sentirá, así se comportará y así serán sus resultados en cualquiera que sea el reto al que se enfrente.

Así que, si quiere empezar a tratarse como a un amigo, empiece por identificar su diálogo interno y la manera en la que se habla. Póngase alarmas que le ayuden a prestar atención, hasta que lo vaya pillando.

Después, acepte esos pensamientos sin identificarse con ellos, porque están en su mente, pero no son usted.

Y, por último, busque un pensamiento comodín al que ir cuando lo necesite, algo como «voy a hablarme bien y a tratarme con respeto». Y vuelva a él una y otra vez. Poco a poco se le irá quitando tanta tontería.

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