BMW retorna a la filosofía GT con el Coupé Serie 6
Exquisito en su terminación y refinado en su comportamiento, la reedición del legendario Serie 6 vuelve a cultivar las especialidades en la Bayerische.
Es posible que haya quien encuentre parecidos con el extinto BMW 850i. Aunque quizá las similitudes se remonten a unos ancestros tan sugestivos como el 502 de mediados de los cincuenta y, sin duda, a los 3.0 CSL de los setenta (que llegó hasta 800 CV) y a los 635CSi de los ochenta, que se mostraban intratables en los campeonatos de Turismos. Sea como fuere, el caso es que la Bayerische Motoren Werke vuelve a beber en sus más cristalinas fuentes a la hora de proponer un lujoso dos puertas trufado en deportividad... civilizada. No se trata tanto de romper en lo deportivo, cuanto de lanzar un sofisticado producto capaz de competir con garantías de éxito -se diría asegurado- en el exigente, y restringido, mercado de los deportivos altos de gama con un modelo que tampoco le hace ascos a «veleidades aligerativas»: plástico en las aletas y aluminio en el capó delantero. El 645Ci, que así se llama nuestro protagonista, está más cerca del mencionado 850i que de los antañones, y sucesivos, Serie 6 que, en buena medida, le dan hoy origen. Su refinamiento estético, de terminación y equipamiento, corre parejo a la calidad dinámica exigible hoy en un Gran Turismo de configuración 2+2. Y es que, al parecer, su fabricante «lo llama» a miras mucho más altas que las que en su día tuvieron -y no eran «bajas»- sus antecesores. Es verdad que ni su romana (1.700 kilos) ni su línea y, quizá tampoco, su configuración general estén dentro de lo que se entiende por un deportivo de pura raza. Aunque lo más ortodoxos de los puristas deberán reconocer que el producto que ahora nos propone el constructor bávaro resulta soberbio por lo impecable. Un motor V8 de 333 caballos, propulsión trasera, dirección activa (como su chasis dinámico) y la posibilidad (opcional) de un cambio secuencial SMG con levas en el volante, son las bazas que pone sobre el tapete el 645Ci en un envoltorio elegante (sin estridencias) que, además, disimula bastante bien lo ampuloso de su envergadura (4,82 metros de largo por 1,85 de ancho) y que acaba por configurar un coche «estricto» en el reparto de sus masas: 50/50 sobre ambos trenes, lo que propiciará un noble comportamiento rutero. Aunque no se trate de un deportivo drástico, quizá -seguro- tampoco lo haya pretendido su fabricante, el 645Ci se beneficia de las más recientes delikattesen lanzadas por BMW. El chasis con barras estabilizadoras activas «Dynamic Drive» (mayor dureza en curva y menor en recta para conservar el confort de marcha) es una de esas aplicaciones que, conjugada con el sistema de dirección activa (escasas dos vueltas entre topes), hacen del 645Ci una «lapa» en el asfalto. En el interior, el cuero, la madera y el metal confieren un lujoso ambiente al que se suma la perfecta climatización y una evidente ganancia de espacio en comparación con los anteriores 635 y 850 acaban por crear una atmósfera de modernista exclusividad. Eso, por no hablar de una infrecuente capacidad del maletero (450 litros, sólo 50 menos que un Serie 7) para este tipo de realizaciones. Las previsiones del fabricante apuntan hacia unas ventas de 200 unidades en el mercado español durante el próximo año 2004, a principios del cual también se presentará (Salón de Detroit) la variante Cabrio (93.900 euros) que vendrá a redondear la elección del 645Ci. En suma, que BMW no quiere perder el tren de los altos «dos puertas», una oferta que siempre le ha supuesto al fabricante bávaro pingües beneficios de imagen tecnológica.