Nemo amenaza con abandonar a Mickey

La firma productora de «Buscando a Nemo» y «Toy's Story» se plantea dejar de trabajar para Disney, sumida en una grave crisis financiera y creativa

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JUAN OLIVER | texto
León

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Un pequeño pez de colores le ha amargado el cumpleaños al ratón más famoso del mundo. La productora Pixar, creadora de la recién estrenada Buscando a Nemo y de algunas de las películas más aclamadas de Disney en los últimos años -las dos de la saga Toy Story entre ellas- amenaza con no renovar su contrato, que finaliza en el 2005, y con empezar a distribuir por su cuenta sus propias creaciones. En los últimos años, Pixar ha sido uno de los principales sostenes económicos de Disney, que ha visto cómo los beneficios de su división de parques temáticos caían año tras año y cómo las producciones de su colaboradora eran las únicas capaces de compensar semejantes pérdidas. Los Angeles Times calculó hace unos días que el 45% de los ingresos de Disney se deben a los filmes de Pixar, fundada en 1979 y desde 1986 el primer estudio mundial de animanción por ordenador. Profunda crisis La profunda crisis abierta en la empresa que fundó Walt Disney en 1925 se ha producido, curiosamente, en el mismo ejercicio en el que Mickey, el emblema de la casa, cumplía 75 años. El pasado agosto, las acciones se desplomaron en Bolsa hasta rozar su peor nivel de los últimos ocho años, mientras las visitas a sus parques de atracciones caían en picado al igual que la facturación publicitaria de los medios en los que la firma tiene participaciones, como la cadena ABC. Ni siquiera los resultados del último año -un 2,5% de incremento de las ganancias, más de 1.267 millones de dólares- han podido tapar un conflicto que se viene larvando desde hace una década. Desde que El Rey León obtuviera en 1994 el título de película de animación más taquillera de la historia -328,5 millones de dólares en Estados Unidos-, los filmes propios de Disney, como Mulan, Pocahontas y Atlantis , han ido poniendo el listón de los beneficios cada vez más bajo. Al tiempo, las producciones de Pixar -T oy's Story I y II, La Vida de Bug, Monster S.A .- escalaban posiciones entre los gustos del público hasta conseguir hacerse con aquella mítica bandera: desde su estreno, Buscando a Nemo ha recaudado ya 328,7 millones de dólares , y su aventura europea no ha hecho más que empezar. Plantar cara Con el poder de las cifras en la mano, la compañía de Steve Jobs -cofundador de Apple- y John Lesseter -vicepresidente y creador de los héroes de Toy's Stor y,- se ha atrevido a plantar cara a su mejor cliente. La disputa surgió precisamente por las tremendas presiones de Disney para exprimir la gallina de los huevos de oro y hacer cuanto antes la tercera parte de Toy's Story. Pixar no parece dispuesta a cansar al público y arriesgar su prestigio sólo para satisfacer las necesidades de liquidez de la que, en breve, puede ser su más directa competidora, y prefiere apostar por nuevas creaciones que sigan haciéndole ganar terreno en la batalla para convertirse en la nueva factoría de la imaginación. Quizá el problema sea, precisamente, que Disney ha olvidado que fue precisamente la fantasía la que la convirtió no sólo en una de las empresas más rentables del mundo del entretenimiento multimedia, sino en todo un icono del siglo XX. Sus creaciones siguen recurriendo a la animación en dos dimensiones para dirigirse a un público puramente infantil, con historias casi siempre ajenas basadas en los añejos recursos dramáticos que le han dado su estilo propio desde Bambi. Un modelo de notable éxito en decadas pasadas que, sin embargo, parece más que agotado frente al derroche de recursos técnicos, argumentales y narrativos de Pixar, cuyas creaciones son siempre historias originales, en tres dimensiones y con personajes construidos en torno a valores y criterios morales mucho más próximos a un público de más edad, que ya no se avergüenza de entrar en el cine para ver una de sus películas sin un niño cogido de la mano. Frente al divertido padre de Nemo, moderno progenitor con escamas que aletea por medio océano cual Jurelo Coraje en busca de su díscolo pezqueñín, Disney sigue ofreciendo el recurso a la lágrima fácil, su Rey León anual capaz de crear verdaderos traumas infantiles repitiendo una y otra vez el dramón de la muerte de la mamá del cervatillo. La pregunta ahora es saber si una ruptura con Pixar no será un golpe demasiado duro para Disney. ¿Sabrá Mickey, a sus 75 años, sobrevivir sin la ayuda del pequeño Nemo?

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