Un poema de Guillén trae de cabeza a los ingenieros Los mejores fichajes del panorama internacional para afrontar el reto
En los años 70 Eduardo Chillida ilutró un libro de Jorge Guillén. Uno de sus versos, «lo profundo es el aire», inspiró al artista una serie de grabados sin tinta, donde la imagen quedaba impresa a través de un sello seco. Bajo ese título creó también una serie de obras en granito, alabastro y acero. Y ahí surgió la inquietud por hacer una obra sin materiales, que ahora trae de cabeza a un prestigioso equipo multidisciplinar, que intenta plasmar un poema dentro de una montaña. El proyecto de Tindaya contempla además otra de las constantes en la obra de Chillida: la unión entre el arte y la naturaleza, algo que encuentra antecedentes en esculturas como El Peine de los Vientos, en San Sabastián, o el Elogio del Horizonte, en Gijón. Este entendimiento con la naturaleza, que se plasma en cada uno de los pasos que se da para materializar la herencia del escultor en la montaña de Tindaya, fue también una condición ineludible de las tres que puso el artista vasco para que esta obra se llevara a cabo. En primer lugar planteó su rechazo frontal a que la obra se convirtiera en el desencadenante de un proceso especulativo a su alrededor. Para ello, el Plan Insular de Ordenación de Fuerteventura establece que en todo el entorno de la montaña, hasta el mar y en un marco de cinco kilómetros, la protección impide cualquier tipo de asentamiento, edificación o urbanización. Chillida también advirtió que no llevaría a cabo su obra si no contaba con el respaldo generalizado de la sociedad canaria, un respaldo que se ha manifestado mayoritariamente. Por último, dejó claro que la realización del proyecto no podía tener «ni el más mínimo impacto» sobre la montaña. Por eso, un grupo de expertos en ecología, botánica y percepción del paisaje trabajarán durante todo el desarrollo del estudio técnico en determinar el impacto ecológico de las actuaciones que se van a desarrollar, y para modificarlas en caso de ser necesario. Una gran caverna, con dos pozos de luz y un gran túnel excavados dentro de la montaña. Una cubierta plana. Un reto que, según el propio equipo que realiza los estudios, «presenta problemas de ingeniería realmente difíciles, cuya solución rebasará los límites de la tecnología en materia de ingeniería». Para salvar todas estas dificultades el equipo contratado para realizar los estudios y presentar soluciones está formado por los especialistas más cualificados a nivel mundial, en disciplinas como la arquitectura, geología, geotécnica, minería, ingeniería civil y medioambiental, telemetría, sismología, vulcanología, modelación numérica, gestión de riesgos, etc. Dirigido por Lorenzo Fernández Ordóñez, que ya colaboró en diversas obras de Chillida y participa en el proyecto desde su gestación; y con la incorporación del también arquitecto Daniel Díaz Font, el diseño de ingeniería corre a cargo de la consultoría Arup, una de las más destacadas a nivel mundial, con más de 7.000 trabajadores en todo el mundo y gran prestigio en gestión de proyectos civiles e industriales. Pero además esta empresa, que en España participó en importantes proyectos de la Expo'92, cuenta con una amplia experiencia en proyectos de esculturas, lo que la convierte en un elemento con especial sensibilidad para llevar a cabo el proyecto de Tindaya. Recientemente ha colaborado en esculturas en el Tate Modern de Londres, entre otras. En el aspecto de la ingeniería, tiene un reconocido prestigio en ingeniería geotécnica y diseño de túneles. Durante los últimos 15 años ha realizado más de 90 proyectos de túneles y cavernas. Entre los grandes También forma parte del equipo Scott Wilson Piesold, con amplia experiencia en la realización de cavernas. Uno de sus proyectos más premiados ha sido el diseño y supervisión del complejo de grandes cavernas, pozos y túneles que acogerán el nuevo detector Atlas para el Large Hadron Collider, en el laboratorio de física nuclear CERN de Suiza. Ha realizado proyectos similares en la hidroeléctrica Pergay, en Malasia. Dentro del panel de expertos están algunos de los mejores especialistas mundiales en geotécnica y mecánica de rocas, como el profesor Evert Hock, el catedrático Alcibíades Serrano y el profesor Claudio Olalla. El equipo encargado de vigilar el medio ambiente, por último, está compuesto por Santiago Hernández Fernández, catedrático de Proyectos e Ingeniería Ambiental por la Universidad de Extremadura; Francisco Díaz Pineda, catedrático de Ecología de la Universidad Politécnica de Madrid y Juan Pedro de Nicolás, catedrático de Ecología de la Universidad de La Laguna.