Diario de León
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León

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Entre 1950 y 1958, lo último en Rolls era el Phantom IV de 8 cilindros, un modelo tan exclusivo que sólo contó con 18 unidades en su haber (se dice que 17, al parecer se perdió una durante las pruebas) y que sólo se vendía a la realeza o a los jefes de estado. Tres unidades quedaron en propiedad de Rolls Royce, mientras las restantes pasaron a manos de la Princesa Elizabeth, el Sha de Persia (2 unidades), el Sultán de Kuwait (3), el Duque de Gloucester, el Aga Khan, el Príncipe Talal al Saoud Ryal, el Rey Faisal II, el Príncipe regente de Irak, la Princesa Margarita y el General Franco (3 unidades) carrozadas, las tres, por Mulliner (dos limousine y una descapotable) actualmente en Patrimonio Nacional y que han servido, entre otros actos oficiales, para las bodas de la Infanta Cristina de Borbón y la del Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón; unidad, esta última, a la que se le dotó para la ocasión de un techo especial blindado y acristalado. La serie Phantom, heredera en el tiempo de los pioneros Silver Ghost (la sustitución data de 1925), tendría también alguna de sus «máximas expresiones» en los no menos exclusivos Phantom V y Phantom VI, que, desde luego, se vendían a todo aquel que tuviera dinero para pagarlos... uno de los más famosos propietarios de Phantom V, el ex Beatle John Lenon. Con una batalla (distancia entre ejes) de 3,68 metros, la inmensa mayoría de los Phantom V serían carrozados en estilo Silver Cloud y firmados por Mulliner Park Ward. El último de la saga, el Phantom VI, tuvo una producción muy corta, apenas 374 unidades, y se basaba en la mecánica del Silver Shadow. Un detalle interesante era la apertura invertida de sus puertas traseras, solución tan cómoda en accesibilidad como controvertida en materia de seguridad, lo que llevaría al fabricante al abandono de tal solución. Tendrían que pasar tres décadas, e infinidad de avances técnicos, hasta que Rolls volviera a resucitar esta cómoda aplicación de la que vuelve a disponer el actual Phantom. Con la llegada del Silver Cloud I (1955) se produciría otra «revolución» en RR. El modelo conservaba el motor de 4.887 centímetros cúbicos, aunque con una carrocería totalmente nueva, una caja de cambios automática (seguían saliendo algunas unidades con caja manual), amortiguadores con control electrónico de presión y una punta de 170 por hora. Bien es verdad que el fabricante seguía entregando unidades «en chasis» para que los carroceros trabajasen sobre ellas. Con la vista puesta en los sesenta, el Silver Cloud II de 1959 mantiene el chasis y la carrocería de su antecesor, aunque su gran novedad se centra en el motor V8 de 6.230 centímetros cúbicos y con una caja automática servida de serie. Un coche, el Silver Cloud II, que acabó por marcar un renovado repunte en lo que a refinamiento y prestaciones concernía. A principios de los mágicos xisties , el Silver Cloud III marcaría las pautas del nuevo diseño en la Rolls: menor altura de capó y doble faro, se incrementaba la potencia del motor -¿cuánto?... incógnita- y se abría el camino a la aparición (1965) de otro mágico, el Silver Shadow...

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