Crosswagon, Alfa Romeo explora nuevos horizontes

Exclusividad estética dentro de la gama 1156, tracción total 4x4 y la recuperación del anagrama «Q4». El Biscione explora, descubre y pretende colonizar nuevos territorios Retorno al Q4

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Javier Fernández
León

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Habrá que esperar todavía algunos meses, hasta noviembre, para descubrir en los escaparates de los concesionarios españoles la nueva guinda de Alfa Romeo: el Crosswagon, una renovada declinación del célebre modelo 156, en declinación todo-camino, con el que el fabricante italiano se internará en el, hasta hace poco, casi inexplorado mundo de los llamados todo-camino, turismos deportivos que, por sus características de tracción integral y los centímetros suplementarios que separan la caja del suelo, son capaces -unos más que otros- de abordar terrenos generalmente vedados a sus homónimos «normales». Se diría que con el lanzamiento del Crosswagon, Alfa revive una tradición cuyos orígenes se remontan a 1993, cuando se lanzó el 164 Q4. Resurrección de mayores y más amplias miras en los tiempos actuales, donde la facilidad de conducción y la seguridad priman sobre cualesquiera otras consideraciones. Tomando como base uno de los chasis más logrados de los últimos tiempos, el todo-camino de Alfa puede presumir de una estética tan aceptada como la del 156, recientemente puesta al día y que se beneficia, además, de los aditamentos propios de los SUV: aletas ensanchadas, protectoras inserciones metálicas en los bajos frontal y zaguero, también en los laterales de caja, barras de techo, rejillas de refrigeración en nido de abeja... toda la parafernalia inherente a la filosofía de un concepto que, día a día, cala en buen número de usuarios ávidos de poseer un vehículo «distinto» sin necesidad de dejarse la piel -la crematística- en el intento. La ausencia de convencionalismos, en lo estético y en lo dinámico, viene aderezada en el Crosswagon por unos neumáticos «All Seasons» (225/55 R 17) capaces de satisfacer tanto las exigencias de la conducción en asfalto como la utilización del coche fuera de carretera sin, desde luego, pretender que nuestro protagonista sea un todoterreno puro y duro, aunque sí circular por pistas más o menos descarnadas. En el interior se advierte la herencia del 156, aunque con detalles que ponen de manifiesto la diferente filosofía del Crosswagon respecto a su hermano de gama. Un salpicadero realizado en materiales más agradables a la vista y al tacto, además de una brújula digital situada en el espejo retrovisor, personalizan el interiorismo de la nueva versión. Para la motorización del Crosswagon, Alfa Romeo ha elegido una de sus más recientes guindas: el turbodiesel Multijet de 150 caballos unido a un cambio manual de 6 marchas y a la tracción 4x4 que, al decir del fabricante, resulta ser la solución idónea para las características y utilización práctica del vehículo. Los consumos contenidos (muy poco más de 7 litros como media) y la elasticidad del propulsor resultan ser una excelente panacea para la versatilidad de uso que se pretende. Eso, y los 6,5 centímetros suplementarios de altura al suelo con respecto a un Alfa 156 convencional.

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