El look de ZP crea escuela
Cuentan que tras la visita del canciller alemán, el delegado estuvo a punto de reinventar la cartilla de racionamiento
|||| Es bien sabido que quien no tiene enemigos no suele tampoco tener amigos. Según esta frase, los políticos de León tienen más enemistades de las que les pudiera parecer a simple vista. Ahora se ha puesto de moda el deal dinning . Esta nueva manera de llegar a acuerdos es muy vieja. La diferencia es que ahora se hace con luz y taquígrafos. Puestos y millones se ponen en juego en este nuevo parquet en el que parece que lo de menos es el interés de los ciudadanos. Príncipe que huye, puente de plata. ¡Qué lastima! Después de tantos años invertidos en crearse una aureola y, ya ven. En el caso que nos ocupa, el dinero ha hecho con él más de un compañero de cama. De todas maneras, esto siempre ocurre con quienes se creen salvadores. Y España o mejor, los españoles, ya no los quieren. Perdón. En las áreas más septentrionales les encantan. Allá donde no llegaron los romanos se ve mucho más el pelo de la dehesa. Esta semana hemos tenido, por primera vez en la historia, a todo un canciller alemán en León. Además de los leopard, del cocido y del lechazo que el prusiano se metió entre prost y kartoffel parece ser que se habló de la posibilidad de llegar a acuerdos empresariales en los que los intereses farmacéuticos de León podrían salir beneficiados. Y no sólo por los alka seltzer que tuvieron que recetar al prusiano después de tan pantagruélica comida. Al que ya casi no conocía era al alcalde, senador, secretario... en fin, a Miguel Martínez. Miguel va adquiriendo según pasa el tiempo una disposición más vertical y mesurada. Lo último que ha moderado ha sido su pelo. El pelo del alcalde de San Andrés se caracterizaba por resultar imposible de peinar, ingobernable. Con ese mechón que distraía la armonía de su cabeza, parecía un cruce entre Elvis y el jefe de los gremlins, lo que le daba cierto aire de rebeldía. Fíjate que el diseño aplicado para el presidente del Gobierno ha salido barato. Dos por uno -de momento-, porque Martínez se ha unido a la moda de Zapatero y luce un cráneo que parece el clon del de su jefe de filas. ¡Que si! ¡El senador tiene menos entradas que el presidente! Miguel Martínez ya ha entrado de lleno en su segunda juventud. Los hombres lo consiguen con una simple visita a su peluquero. Así da gusto envejecer. A nosotras se nos cae el culete y pasamos a formar parte de los típicos grupos de cuarentonas que saltan de manera patética en un bar para llamar la atención de los que, a pesar de tener cien años, están estupendos. La igualdad, digan lo que digan, pasa por el quirófano. Seguimos con el culebrón de la presidencia del PP leonés. La lucha por el poder genera frases memorables. A mi la que más me ha gustado es la de Fidel Cerezales. Fidel -que el día de la victoria de Zapatero era el más tranquilo de cuantos cargos estaban en el Temple- se ha pasado un poco con una frase demasiado épica. «Mi apoyo a Isabel Carrasco es incondicional; y de aquí, a la muerte». Parece que va a donarle un riñón o algo así. Mientras tanto, Javier García Prieto, que es -de momento- el único presidente que hay en León junto a Zapatero, continúa con su pose de Humphrey Bogart. Si estuviera en La Reina de África , su misión sería la de hundir la barcaza que Juan Morano ha puesto a flote. Veremos si desde Valladolid llega una Hepburn dispuesta a atravesar el río con él. ¿Qué papel le queda a Amilivia, uno de los pocos LTV -de León de toda la vida - que queda en el Ayuntamiento? Otra de las perlas que nos ha dejado esta semana ha sido la audacia del decano de la facultad de Filosofía. Se ha puesto el mundo por montera y ha enviado misivas para salvaguardar el honor de Mariano González Clavero, alias «León no existe, con o sin Castilla» ese que tiene el honor de haberse convertido en personaje non grato. No entiendo muy bien que significa que te den ese reconocimiento. Me imagino que tendrá que llevar la letra escarlata cuando se aventure a entrar en la ciudad. Desde aquí le recomiendo que, como contricción, porte cual nazareno una reproducción del gallo de San Isidoro -tamaño natural- o, mejor, el pendón de San Justo. También le convendría recitar toda la lista de los reyes, desde García I hasta Alfonso IX. Que yo sepa, el único rey de Villalar fue Carlos I, que les dio a todos p'al pelo. Para terminar, quiero reivindicar en esta crónica que los leoneses puedan entrar en el Musac by the face . El espíritu de un museo como el que estamos a punto de descubrir debe ser ante todo democrático, como las obras que va a conservar. Los happening e instalaciones deben contar con el mayor número de espectadores posible. Sólo así se consigue que un centro de esta magnitud revierta en la sociedad. Las Eras se convertirá así en el próximo Tribeka de León, y el parque Tecnológico en un nuevo Silicon Valley. Sólo falta que por La Virgen del Camino se pasee uno de los pilotos de Top Gun. Esto va a ser Hollywood.