Diario de León

Audi RS4, a la vanguardia por pasión... sin turbo Hyundai Coupé, más y mejor

Llegará en septiembre y anuncia unas cifras de escándalo: 420 CV; 4,8 segundos para acelerar de cero a cien y 16,6 para alcanzar los 200 por hora. Los veinticinco años de la tracción Quattro los conmemora Audi... sin complejos: 72.000 euros a d

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JAVIER FERNÁNDEZ | texto
León

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Por todo lo alto, sin concesiones y sin complejo alguno. Audi celebra el vigésimo quinto aniversario de la tracción «cuatro por cuatro», se diría de su popularización, con el lanzamiento de una espectacular versión del A4: RS4, la máxima expresión para dar gusto, y satisfacciones infinitas, a los incondicionales de la marca de los cuatro aros. Nunca ellos -los cuatro aros- brillaron a más altura y con luz tan propia. Y, eso también, con un sonado adiós a la turboalimentación; una tecnología siempre tan ligada en Audi a las realizaciones Quattro y que ahora, un cuarto de siglo después, la abandona el fabricante germano a favor de un potente V8 FSI (inyección directa de gasolina), que cubica 4.1 litros y entrega 420 caballos, con el que Ingolstadt pretende -¿quién duda que lo logrará?- ponerse a la cabeza de las más exclusivas, y exclusivistas, realizaciones europeas del momento. Se trata, en suma, de la sustitución de los «sopladores» por un par de cilindros suplementarios en la arquitectura «V». Es decir, que Audi cambia el anterior V6 «soplado», capaz de entregar «solamente» 380 CV, por los actuales 420 caballos... a 8.250 vueltas (el V6 «se quedaba» en las 6.100). Consecuencia: 102 caballos de potencia específica y menos de cuatro kilos (3,93 para ser exactos) de relación peso/potencia. Claro que... no acaba ahí la cosa, más bien se diría que no ha hecho sino empezar. Nuestro protagonista, la nueva joya de la corona en los catálogos de los cuatro aros, se conforma con 4,8 segundos para alcanzar, desde cero, los 100 por hora y con 11,8 segundos para acelerar de cero a doscientos. Eso sí, la punta continúa autolimitándose en 250 por hora... «suave y electrónicamente», con reza la información técnica facilitada por el fabricante. Por lo demás, tranquilidad absoluta. Cuando se trate de detener la romana de los 1.650 kilos que pesa el RS4, tal operación se confía a un potente equipo de frenos de disco (autoventilados flotantes delanteros y ventilados fijos traseros) dotados de pinzas de ocho pistones. Por descontado, también con ABS, además del repartidor electrónico de frenada y el innovador sistema de secado de las pastillas para, lógicamente, optimizar al máximo las condiciones de frenado. Tracción Quattro, por descontado No podía faltar en la celebración: el RS4 monta tracción integral tipo Quattro estrenando, eso también, una nueva generación del sistema que ha hecho célebre a Audi desde hace 25 años. El fabricante lo define como un sistema de «distribución de par de forma asimétrica-dinámica», mediante un diferencial central Torsen autoblocante que solamente funciona en aceleración y que admite diferentes velocidades en curva y en frenadas. Incluso dependiendo de las condiciones específicas de adherencia, puede pasarse todo el par de tracción a un solo eje, mientras el control de estabilidad ESP ha sido específicamente desarrollado para este coche, con la incorporación de un bloqueo electrónico del diferencial. El RS4 monta, además, un control dinámico de última generación DRC (Dynamic Ride Control), ya estrenado por Audi en el RS6, y que reduce sensiblemente los balanceos y cabeceos, en aceleración y frenada, de la carrocería mediante cuatro amortiguadores interconectados y con funcionamiento puramente mecánico, sin intervención alguna de la electrónica. Respecto a un A4 normal, el RS4 ensancha considerablemente sus vías (3,7 centímetros en el eje delantero y 4,7 en el trasero) mientras la altura de la suspensión, realizada en aluminio, rebaja la altura del coche en tres centímetros. El equipo de rodaje adopta llantas de 18 pulgadas, en las que se montan neumáticos 255 en perfil 40. El conjunto se redondea con una caja manual de 6 marchas, con un preciosista volante achatado en su polo inferior, con un botón desde el que puede variarse electrónicamente la respuesta del acelerador -¡como en las carreras!- y con otro botón, junto a la palanca del freno de mano, hay otro botón para «despertar» al V8... cuando convenga. Los asientos baquet están también presentes en el interiorismo del puesto... de pilotaje, amén de un sinfín de elementos de seguridad para protección de los ocupantes. En lo estético, el RS4 sigue fielmente las pautas de la deportiva «expresividad». Es verdad que la parrilla frontal monomarco, la zaga y la línea de cintura del RS4 demuestran su pertenencia a la familia A4, aunque también se pone de manifiesto la raza con elementos visuales como las «bocas» adicionales de refrigeración delanteras, las rejillas en «nido de abeja», las llantas de diseño específico y, sobre todo, las prominentes salidas de escape y un, tan discreto como aerodinámicamente efectivo, alerón trasero integrado en la tapa del maletero. En fin... una estética que no esconde las «intenciones» del Audi RS4.

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