«La televisión es como la mirilla por la que observamos al vecino»

Rosa Villacastín | Su último libro, «Hay vida después de los 50», ha tenido singular éxito entre los jóvenes, que compran ejemplares para regalárselos a sus madres o abuelas. Pero a la autora, que padece insomnio, no son los éxitos los que le q

Rosa Villacastín nació en Ávila en 1947

Publicado por
LOLA RAMÍREZ | Texto
León

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Duerme con su hombre y con una radio, es capaz de hacer un trayecto de 40 minutos en taxi para tomar el café que le gusta, y confiesa que le encanta comprar ropa, pero no ponérsela. -Está de moda ser joven, guapo, rico y delgado. Los que rompemos ese modelo, ¿debemos resignarnos a estar demodés? -No. Cada uno debe tener su personalidad sin mirar a los de enfrente; la belleza no está en un cuerpo 10... ¿Quién tiene medidas perfectas? -Usted lleva la década del señores y señoras con mucha deportividad, ¿cuál es su secreto? -Me parece una suerte cumplir años, no cumplirlos significaría que estás muerta, y desesperarme por cumplirlos también significaría que algo en mí mente había muerto, y me niego. -Dicen que al queso y al vino le sientan bien los años¿ -Yo me encuentro físicamente mejor que cuando tenía 25, es cierto que ahora tengo goteras, pero la juventud no me garantizaba la felicidad y, sin embargo, la madurez sí me da lo que buscaba. -Creo que usted es tan fan de la radio que duerme con ella. ¿Su pareja no se cela? -Lo lleva fatal, pero me cambio de habitación y le dejo en paz. Padezco de insomnio y me encanta la radio. Yo creo que el mundo de la noche en la radio es fascinante. Para mí lo ideal es levantarme a las seis de la mañana, tomarme un café, ver cómo va despertando la ciudad y ponerme a escribir. -¿Tan poco duerme? -Tres horas y con pastilla. He hecho de todo, he visitado todas las clínicas del sueño y me dicen que soy una persona muy activa y que el motor no se para cuando uno quiere. Mi madre dice que duermo con la luz encendida desde que tenía uso de razón. -Su chico debe estar muy enamorado, porque sino¿ -Le doy poco la lata; cuando empieza a protestar me voy con la radio a otra habitación. -A mí ese apego a la radio me huele a vicio, pero vaya... ¿Le gusta gustarse o el motivo por el que se acicala cada mañana es el de agradar al público? -Ni se me ocurre. Mi chico me regaña mucho porque me preocupo poco de esas cosas. ¿Cómo vas a salir así?, me pregunta a menudo. Y la verdad es que yo voy limpita y cómoda. Punto. Me encanta comprar ropa, pero no ponérmela. Mi vida no es la habitual del que tiene su horario en una oficina. Yo puedo ir a desayunar al Ritz, luego a una presentación, después a la tele, después la radio, y otra presentación¿ Por lo que debo ir un poco arregladita, pero por mí andaría con una falda amplia de esas que se llevan ahora, una camiseta y unas zapatillas. -Si ser racional significa que la cabeza manda y el cuerpo le sigue, ¿no cree que es preferible ser un poco animal? -No lo sé. El cuerpo no siempre te sigue; hay veces que nada me responde a la rapidez con la que yo hablo o actúo; voy siempre más deprisa de lo que va mi cuerpo y de lo que va la gente. Soy varias cosas a la vez y el cuerpo está en un único sitio. -Por cierto, muchos piensan que la felicidad hay que buscarla experimentando cosas nuevas. ¿Rosa es feliz o repite? -Yo repito mucho. Por ejemplo, viajo con frecuencia a los sitios que me han gustado. La primera vez que fui a Marrakech me fascinó, y todos los años vuelvo. Dentro de mi desorden, soy bastante de costumbres, me gusta repetir e ir a desayunar a la misma cafetería todos los días, buscar a las mismas amigas que no tienen nada que ver con mi mundo profesional... Me gusta, sí, soy bastante animal de costumbres. -Pues en eso no se parece usted a los géminis. -Bueno, soy de costumbres entre comillas, porque mi marido ya ha dejado de preguntarme a dónde voy, quizá porque salgo de casa pensando que voy a ir tal sitio y luego voy a otro. -Decía mi abuela que los hombres son mal ganado, que el mejor es el menos malo¿ -Depende, creo que para convivir hay que poner ciertas normas y luego dejar al otro que respire. Por ejemplo, a mí me encanta acostarme a las nueve de la noche y con la radio y a ti a las dos de la madrugada y con la luz encendida; ¿que te estoy molestando?, pues me voy a otro dormitorio y en paz. Yo creo que la convivencia es un ceder continuo sin perder tu personalidad. No se puede estar todos los días queriendo cambiar al otro. -¿Con quién haría un curso rápido de relajación, con Richard Gere o con Nancho Novo? -Con Richard Gere, pero me gusta tanto que no me relajaría. Además, le conocí y en persona todavía me gustó más. -Hablando de relajación, de dormires y de despertares, hoy me he despertado pensando que una está viva mientras no pierda el interés por incordiar... -Yo creo que estamos vivos mientras no perdemos el interés por todo y en el caso de los periodistas, por la información... Pero también estamos vivos por dedicar tiempo a nuestras parejas, a nuestros amigos, o por pasar un rato agradable, ¡por vivir! -Andar por la vida y conservar la intimidad ¿cuesta mucho o es una tontería? -Evidentemente, hay gente a la que le resulta difícil por ese interés de saber qué pasa con determinado personaje. Yo creo que eso en nuestro país está mucho más acentuado. -Somos unos cotillas¿ -Es curiosidad, mirar un momento por la mirilla de nuestra casa para ver lo que pasa en la del vecino es algo que en este país lo hemos practicado mucho, y ahora la televisión es esa mirilla... -Una duda que no me deja dormir: ¿el éxito también depende de la voluntad? -No siempre. Tendríamos que preguntarnos qué es el éxito. Si entiendes el éxito como un reconocimiento, puede ser el resultado de un trabajo bien hecho, pero también puede ser fruto de un escándalo. A veces el éxito te viene sin querer lograrlo. No sé si alguna vez he tenido éxito, pero no lo he perseguido. No lo digo porque quiera dármelas de modesta. Jamás lo he perseguido... 1397124194

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