Los Alba, todos tan felices
La duquesa de Alba conoció esta semana al novio de su hija, Gonzalo Miró, y está encantada. Mientras, Francisco Rivera ya no esconde su relación con la prima de Eugenia, Blanca Martínez de Irujo. Y todos tan felices
Verino, en Serrano Vicky Martín Berrocal tiene novio. Como no sé si está divorciado o separado de su mujer no voy a decir el nombre por aquello de no perjudicar a terceros. Pitita Ridruejo, que después del Sicab se quedó en Sevilla para participar en un debate en Canal Sur, al llegar a Madrid ha sufrido un derrame y ha sido intervenida quirúrgicamente, con las mejores expectativas según los médicos. Se recuperará, porque si hay alguien fuerte, esa es Pitita. El diseñador Roberto Verino ofrece su copa de Navidad, este año inaugurando nueva decoración en su tienda de Serrano, esquina a Ayala, donde antaño estuvo el mítico Café Roma. Ha quedado preciosa, como la colección de hombre y de mujer, que es maravillosa. Roberto no paraba de recibir felicitaciones, acompañado por la exquisita Linda Heras, un icono de la casa. Termino la noche celebrando los treinta años de matrimonio de Paz Simón-Zurita y Juan Sánchez de la Peña, que dan una cena en Las Cuatro Estaciones. En la mesa, mayoría de gallegos: los Pardo de Santallana, que se van a conocer Argentina con Perito Moreno incluido y las cataratas de Iguazú y el arquitecto Nano Valverde y su mujer Mari Carmen Crespo. La cena, magnífica, el servicio impecable, y lo mejor, la insonoridad, que es colosal y permite hablar sin gritar. Gonzalo y Cayetana Ya se han conocido en Sevilla, en la boda de Cristina Vela y Antonio Ayala, la duquesa de Alba y Gonzalo Miró. Cayetana llegó a Madrid el miércoles desde París en tren, a donde había llegado desde la India. Había quedado con ella en que firmaríamos juntos nuestros respectivos libros en el rastrillo. A mí se me complicaron las cosas y no fue posible. Casi sin descansar, la duquesa se trasladó a las Dueñas y conoció a Gonzalo, estuvo encantadora con él, seducida por la simpatía, la naturalidad y ese cierto pasotismo que le caracteriza y que le hace sobrevolar por encima de opiniones y críticas. Siempre hay impertinentes que preguntan cuándo estudia, si tiene dinero, si no va por interés, si no ha hecho nada, si está dilapidando su patrimonio... La tristeza es que quienes se cuestionan todo esto ni conocen a Gonzalo, ni sus circunstancias, ni les importa lo más mínimo Gonzalo y lo único que pretenden es tener un minuto de gloria a cambio de dar rienda suelta a su mezquindad y a su envidia. Cayetana se ha convencido de que la felicidad de su hija pasa por Miró, una vez que Francisco ya ha hecho casi pública su relación con Blanca Martínez de Irujo, prima hermana de Eugenia y por tanto sobrina política de la duquesa, algo que ya apuntaba la semana pasada pero que, a petición de Francisco, no di a conocer. La duquesa de Alba quiere dejar bien claro que no va a abandonar al torero, por el que siente un enorme cariño y porque dice que se ha portado con ella siempre muy bien. Además, lo adoran todos los hermanos de Eugenia. Gonzalo Miró llegó a la boda de Sevilla en coche desde Algeciras, donde había estado inaugurando una tienda de Porcelanosa junto a Isabel Sartorius, a la que le preguntan siempre por la infanta doña Leonor, lo que no me parece de muy buen gusto. A ella tampoco, porque no responde. Miró se alojó en La Pizana, la finca donde se casó la duquesa de Montoro con Francisco Rivera. Lo dicho, todos felices con sus respectivas parejas. Lo que no tengo muy claro es si llegará el día en que las dos primas vuelvan a tomar el té con Francisco Rivera. Lo que sí tengo claro es que las hijas de ambas son amigas y por algo se empieza. Encuentro con la Montiel Firmo libros en el rastrillo de Nuevo Futuro, al mismo tiempo que Antonio Gala y Olga María Ramos, a la que pido que me facilite la poesía que ha dedicado a mis abuelos Esperanza Rico y Miguel Rodríguez-Vila. Me encuentro a María José Cantudo, que está ganando pleitos y demandas. Le aconsejo que no merece la pena contestar. Lo mejor es hacerlo en los juzgados, pues los abogados también tienen que comer. En la calle Goya me encuentro también a Sara Montiel embozada en un abrigo de visón negro hasta el suelo. Le pregunto si va de incógnito a ver a su nuevo novio. Se ríe, me dice que su novio sigue siendo Giancarlo Vela y que lo demás son fantasías. Conociendo a Sara cualquier cosa es posible. Tampoco puede pasar más tiempo sin que protagonice alguna o todas las portadas que a ella tanto le gustan. El libro de Enrique Herreros no la pone muy bien. La Montiel, de momento, no se ha dado por enterada. Estefanía, ¿acosada? Leo que Estefanía de Mónaco recibe mensajes de amor por parte de un trabajador de palacio. Veinticinco mensajes por los que el juez le ha condenado a ocho meses de prisión. No eran indecentes, ni siquiera eróticos, sólo amorosos. La princesa lo denunció por acoso. A mí me parece increíble esta historia, en una señora que casi siempre se lía con lo que tiene más a mano. Deduzco que el empleado tendrá pocas horas de gimnasio. Me parece muy bien que el presidente de Renault le haya regalado el coche con el que Fernando Alonso ganó el campeonato de Fórmula 1. Eso se llama cuidar al trabajador. Cuando no se sabe cuidar al trabajador lo que puede ocurrir es que éste fiche por otra marca. Se casó Athina Roussell Onassis ayer en São Paulo, con unas estrictas medidas de seguridad. No hay más que una mala fotografía en la que se adivina a los novios. Habrá que esperar a ver si hace lo mismo que su madre, que, cuando se casó en secreto, envió una fotografía a la prensa. A mí lo de prohibir los teléfonos móviles me parece intolerable. Y lo del código de barras con la fotografía de los invitados en la tarjeta, inaudito. Si alguien piensa invitarme en esas condiciones, con una desconfianza así, que no lo haga, por favor. Brad Pitt ya es padre Al final Brad Pitt ha conseguido adoptar a los niños de Angelina Jolie. Maddox y Zahara pasan a apellidarse Jolie-Pitt. Los niños fueron adoptados por la actriz. El mayor tiene cuatro años y la pequeña diez meses. Me voy en avión a Vigo para la celebración del funeral de Lolita Guillén, viuda del catedrático Ursicino Álvarez. Al salir, sus sobrinos María, Fernando, Julia y Ángela Molins Aguirre me invitan a cenar en El Mosquito. Su lenguado sigue siendo el mejor del mundo. La madre de Ana Obregón Regreso a Madrid en avión. Ceno en Horcher. A mi izquierda se sienta Ana Obregón, madre de Ana García Obregón, que ha llegado de Estados Unidos, donde le han puesto una rodilla nueva. Camina perfectamente y eso que hace sólo seis semanas que la han operado y tres que ha salido en toda la prensa llegando al aeropuerto de Barajas en silla de ruedas. Avances de la cirugía.