UE, Canadá y los países emergentes llegan a un acuerdo sobre el clima
La Cumbre del Clima celebrada en Canadá acordó iniciar conversaciones para frenar el cambio climático a partir del año 2012. Como en anteriores ocasiones, EE.UU. se ha quedado sólo al desmarcarse de cualquier tipo de compromiso
Representantes de 189 países se han reunido en Montreal (Canadá) en la undécima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP11), la primera que se celebra tras la entrada en vigor del Protocolo de Kioto el pasado 16 de febrero. Su objetivo era decidir qué compromisos de disminución de gases contaminantes deberán adquirir las naciones más allá del año 2012, fecha en la que caduca el actual acuerdo. Junto al boicot protagonizado por EEUU a cualquier tipo de acuerdo argumentando, como en anteriores reuniones, que acuerdos como el de Kioto, que suscribió pero no ratificó, son un freno al desarrollo económico, la negociación estuvo bloqueada varios días por la oposición de los países en desarrollo que, a pesar de haber ratificado el protocolo, se negaban a asumir cualquier tipo de compromiso. Ocho años después de Kioto, los representantes de la UE afirmaron que el escenario ha cambiado de forma importante y es necesario el compromiso de países como China e India para mitigar el impacto del cambio climático. La primera semana de la cumbre se cerró con escasos resultados entre los que destaca la aprobación del Libro de Instrucciones de Kioto en el que se especifican cuestiones como el funcionamiento de los llamados mecanismos de flexibilidad (sumideros de carbono, ayudas tecnológicas a los países en desarrollo y compra-venta de derechos de emisión) que pueden ser utilizados por los países para cumplir sus compromisos. Consenso En la segunda parte de COP11, un grupo de países en vías de desarrollo, capitaneados por Papúa Nueva Guinea y Costa Rica, propuso que la conservación de sus bosques fuese retribuida por los países desarrollados para compensar los beneficios que aportan a la estabilidad del clima y para evitar las talas indiscriminadas a las que les lleva la pobreza. Aunque a la propuesta se sumaron entre otros la UE, Japón y Australia, su aprobación se ha aplazado porque la mayoría de estos países no tienen inventariados sus bosques, es muy difícil demostrar qué emisiones se han evitado al no haberse producido talas y, aunque un bosque va fijando carbono a medida que crece, una masa forestal vieja puede emitir más del que capta. La Cumbre del Clima se cerró con un acuerdo al que llegaron la UE, Canadá y los países emergentes por el que se abre la puerta a un gran pacto para diseñar estrategias a largo plazo y frenar el cambio climático en la etapa post-Kioto que, en principio, cuenta con la aprobación de las organizaciones ecologistas. El acuerdo establece que a partir del próximo mes de abril los firmantes deberán presentar sus propuestas para seguir marcando metas para reducir las emisiones contaminantes más allá del año 2012. Un acuerdo de mínimos que ha estado a punto de no alcanzarse por la resistencia de Rusia a aprobar el texto consensuado. EEUU se opuso al inicio de conversaciones ya que consideran que cualquier diálogo supone un proceso de negociaciones formales que podría limitar las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, presentó un texto alternativo con el que pretendía tener un trato similar al de países como India o Brasil. La posición estadounidense fue secundada por Arabia Saudí que pidió, en nombre de la OPEP, compensaciones por las supuestas pérdidas en sus ingresos futuros por el descenso en el consumo de productos derivados del petróleo. El rechazo de EEUU encontró discrepancias también entre los suyos. Según Bill Clinton, el gobierno de Bush está equivocado al afirmar que la reducción de las emisiones contaminantes dañarían la economía norteamericana. En este sentido, afirmó que con tecnologías destinadas al ahorro de energía se pueden alcanzar los objetivos de Kioto y fortalecer al mismo tiempo la economía.