Diario de León

Seat Altea FR, diesel «de carreras» Navegador en Altea y Toledo

Bautizado como FR, el monovolumen compacto Altea adquiere proporciones de auténtico «competición cliente». Su motor TDI entrega 170 CV y su tarifa se sitúa en 25.835 euros.

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JAVIER FERNÁNDEZ | texto
León

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Seat continúa empeñada en la, sin duda, gratificante tarea de poner en el mercado unos coches que, si viviéramos en los cincuenta del siglo pasado, recibirían el apelativo de competición-cliente ; es decir, vehículos de apariencia normal -incluso normalizada- aunque perfectamente capaces de plantar cara a muchos de los llamados deportivos y que, desde luego, pueden hacer las delicias de sus compradores por mucho que estos -los compradores- tengan que estar dispuestos a un significativo desembolso: 4,3 (largos) de los antiguos millones para un compacto... no es grano de anís . Ya se sabe, la exclusividad siempre trae aparejado un peaje. A caballo entre segmentos, no resulta fácil ubicar al Altea FR en un escalón concreto; ni hablamos de un monovolumen al uso ni de una berlina tradicional, con lo que nuestro protagonista se convierte en todo un rara avis capaz de satisfacer a un nutrido abanico de clientes, aquellos que pretendan un modelo de discreto aspecto familiar... trufado de aspiraciones deportivas, por mucho que sus 170 CV no resulten ser el tope de una singular gama en la que militan realizaciones como el Corolla Verso 2.2 D-4D firmado por Toyota (siete caballos más) y los futuros «primos-hermanos» VW Touran y Golf Plus que, en breve, se beneficiarán de esta misma aplicación mecánica. El caso es que, Seat, se ha decidido -con buen criterio a tenor de las «inclinaciones» del mercado- a bautizar como «Fórmula Racing» a un gasóleo en primera instancia y en lugar de un gasolina... que también lo habrá y entregará 200 redondos caballos. Con un aire y unas aspiraciones evidentemente deportivas, también con evidentes «aspiraciones» crematísticas habida cuenta su tarifa, el Altea FR sube algunos puestos y al ya de por sí espectacular homólogo Sport-Up, añade elementos como la generosa boca frontal integrada -abarcando, mejor- el parachoques, también un parachoques zaguero específico, doble salida de escape, retrovisores con coquillas en color gris; es decir, toda la parafernalia inherente a la filosofía FR y que tiene continuación en el interior del habitáculo: asientos delanteros anatómicos envolventes tipo Recaro, volante de tres radios multifunción regulable en altura y profundidad (aunque demasiado horizontal), abultado pomo de palanca de cambio... y una butaca trasera más polivalente que en anteriores versiones del Altea, con posibilidad de regulación longitudinal (más espacio para las piernas o para el maletero según convenga), plegable por secciones y con los contornos muy marcados en las dos plazas exteriores y no tanto en la «tercera» central. El turbodiesel que Seat adopta para el Altea FR resulta ser una evolución a 170 CV del 2.0 TDI de 140 CV, de forma que la ganancia de potencia viene dada por la inclusión de inyectores piezoeléctricos, en la nueva geometría del turbocompresor y en los conductos de admisión (mejor caudal de combustible) con lo que el tetracilíndrico en cuestión, amén de lograr la treintena de caballos suplementarios y de montar filtro de partículas libre de mantenimiento, gana también en elasticidad y recuperación desde los regímenes más bajos fruto de sus 35,7 metros/kilo de par medidos a tan sólo 1.800 vueltas. El cambio -manual de 6 marchas- es idéntico al de la versión de 140 CV, aunque con unos desarrollos alargados en las tres últimas relaciones para no penalizar los consumos y para que la rumorosidad no se salga de los límites aceptables. Lástima que Seat no haya previsto la opción de la caja automática secuencial DSG, que tan buenos resultados viene dando en otros modelos del fabricante y que, aquí, por la potencia del motor, le vendría que ni pintada... pero. Tanto el chasis como sus elementos elásticos, se han revisado al alza para, como puede suponerse, absorber con total garantía el incremento de potencia: barra estabilizadora de mayor diámetro, muelles delanteros más firmes y reducción en 7 milímetros en la altura al suelo de la carrocería. También la dirección es ahora más rápida y directa, gracias al recalibrado de sus leyes de servoasistencia. Es verdad que el coche gana muchos enteros en su comportamiento dinámico, prácticamente «de carreras», aunque también es cierto que sus ocupantes deberán estar dispuestos a «sufrir» unas reacciones más secas, porque el coche transmite más las irregularidades del asfalto. Ya se sabe, el que algo quiere... Por lo demás, apuntar que el nuevo Altea FR viene a situar su media de consumo alrededor de los 7,5 litros (quizá algo por encima en ocasiones) con lo que su autonomía supera ampliamente los 600 kilómetros; lo que no está nada mal para sus posibilidades prestacionales. |||| Los concesionarios de Seat ofrecen ahora navegador por satélite (Tom Tom One) de serie en todos los modelos de Altea y Toledo. Se trata de una versión específica que todavía no se vende en el mercado español, dotada de pantalla táctil TFT de 3,5 pulgadas y con un peso total de sólo 260 gramos. El Tom Tom One ofrece una navegación cómoda y la posibilidad de cargar contenidos mediante una tarjeta de memoria y un ordenador personal. El sistema incluye mapas de carreteras en 3D de España y Portugal, actualizados y con amplias posibilidades de ajustes, que permiten al usuario consultar la información de forma personalizada.

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