Fiat Grande Punto Sport, en clave de modernidad
Urbanita salpimentado en deportivo. El Grande Punto Multijet (130 CV) ofrece habitabilidad y comportamiento dinámico digno de su apellido: Sport. Por unos competitivos 17.650 euros puede disfrutarse de un auténtico polivalente
A mediados de los ochenta, Fiat lanzaba el primer turbodiesel «directo» de la era moderna en aplicación de gran serie: el Croma, un cuatro puertas medio-alto, pasaba entonces a la historia en clave de pionero. Dos décadas después y «un siglo» más tarde, la evolución de la especie en el fabricante transalpino nos trae, vestido de Grande Punto, uno de los mejores motores diesel de última hornada que puedan encontrarse en un utilitario urbano... con fundadas pretensiones de rutero impenitente. Le cabe el honor, a nuestro protagonista, de redondear por arriba la gama del Grande Punto, con unas cartas de presentación tan contundentes, y sugestivas, como que el tal utilitario no precisa más allá de los 9,2 segundos para acelerar de cero a cien (200 «redondos» por hora de punta) y cuya media de consumo se sitúa por debajo de los 8 litros (alrededor de 7,7) de forma que pueden cubrirse más de 500 kilómetros sin visitar el surtidor. Con ser significativo lo dicho, lo verdaderamente cautivador es que -¡cómo han cambiado las cosas!- la filosofía del Grande Punto Sport (carrocería de tres puertas de aspecto netamente deportivo, como su interior) resulta acorde con su apellido... «Sport». Sensaciones a flor de piel, que se traducen en la siempre gratificante patada de un turbo de geometría variable que se expresa con autoridad a partir de las 2.000 revoluciones y no deja de hacerlo hasta juguetear con la zona alta del cuentavueltas y el corte de inyección con el concurso, eso también, de una impecable caja manual de 6 marchas, de relaciones más bien cortas y engranajes tan precisos como cabe esperar de la filosofía del modelo. Sólo la excesivamente retrasada posición de la palanca puede llegar a hacer incómodas las maniobras de cambio. La suspensión independiente delantera y «semi» trasera, amén de los firmes tarados de amortiguación, propician un compromiso homogéneo en cualesquiera trazados. El coche vira plano, sin desplazamiento alguno en la trazad y sin, tampoco, demasiadas oscilaciones en su carrocería. Aunque, también es cierto, esa firmeza de tarados pueda -de hecho así es- influir en los pasajeros. Pero... el que algo quiere... algún peaje tendrá que pagar, pequeño, el tal peje, en comparación con sus beneficios dinámicos. La dirección es otra de las perlas de nuestro protagonista: sólo 2,7 vueltas entre topes propician un correcto guiado y se dispone también de la función «City», ya saben, el ya conocido blandi que nos permitirá realizar sin mayores esfuerzos las más complicadas maniobras de estacionamiento. Las curvas rápidas, las de amplio radio, se abordan también si mayores dificultades, gracias a la actuación -nada intrusiva, por cierto- de un eficaz ESP asociado al control de tracción ASR y al sistema HBS de ayuda a la frenada de emergencia. Hablando de curiosidades, el Grande Punto se beneficia de un ingenioso sistema «Hill Holder» que, al soltar el embrague y durante 1,5 segundos, evita que el coche recule cuando se arranca en pendiente. Si el golpe de vista exterior ya evidencia la condición Sport de este Grande Punto (parrilla de inspiración Maserati, llantas de 17 con neumáticos de perfil 45... ¡ojo con los bordillos!) su interior no se queda a la zaga: asientos de marcado perfil anatómico (excelente sujeción lateral y buenos reglajes), volante de tres radios en cuero y con recibimiento para los pulgares (incluye los mandos de la radio), tapicería y panelado de puertas a juego con el color de la carrocería... y profusión de elementos de seguridad pasiva: airbag frontales, laterales y de cortina. La capacidad del maletero no es precisamente panorámica (275 litros) aunque siempre puede aumentarse abatiendo asimétricamente los asientos traseros. La rueda de repuesto... no existe, se sustituye por un «kit reparapinchazos», bueno... En fin, «minucias» para un atractivo coche; potente, parco en consumo y con un innegable atractivo físico que, sin duda, satisfará las exigencias de quienes pretendan un utilitario/polivalente con aspiraciones deportivas. Ya se sabe... el apellido «marca».