Diario de León

Seat Vaillante, un coche de ficción para un piloto virtual

Luc Donckerwolke, nuevo director de Diseño en Seat, es también el creador de los coches del famoso cómic francés de Michel Vaillant, uno de los pilotos más «auténticos» en la historia del automovilismo deportivo

Publicado por
JAVIER FERNÁNDEZ | texto
León

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Nunca llegará a comercializarse, aunque el Ibiza Vaillante pasará a la historia de la bande dessinée como uno de los coches más «reales» que haya pilotado Michel Vaillant, héroe automovilísticos del cómic galo creado por Jean Graton hace décadas y que acabará por compartir galería con algunas de las más afamadas publicaciones de ficción en lo que se ha dado en llamar la «línea clara», uno de cuyos máximos exponentes son las Aventuras de Tintín , el reportero que recorrió el mundo... sin jamás enviar una crónica. La curiosa propuesta, presentada por el nuevo director de Diseño de Seat, el joven belga de 40 años Luc Donckerwolke en el pasado Salón de Ginebra, nos transporta el más real de los mundos de ficción de la mano de un Ibiza «transformado» con el que Michel Vaillant compite en las más famosas carreras del panorama automovilístico mundial, rindiendo homenaje a un personaje de tebeo que hiciera las delicias del propio Donckerwolke allá por la década de los setenta. La historia que ahora cobra vida con el Ibiza Vaillant, tiene su origen en la adolescente enfermedad -y posterior convalecencia- sufrida por el dibujante belga que rige los destinos estilísticos de Seat desde el pasado septiembre. «Estando convaleciente de unas fiebres de Burundi -apunta Donckerwolke- mi padre me regaló un cómic de Michel Vaillant que me entusiasmó con sus historias de coches, circuitos y carreras. A partir de ahí comencé a dibujar automóviles, lo que acabó por convertirse en mi pasión. Busqué a Graton, el creador de Vaillant, y me ofrecí para dibujar los coches que se publicaban, lo que todavía sigo haciendo ahora.» El Ibiza Vaillante resulta ser un auténtico show car en el que solamente se juega con el espíritu de la marca, nunca con consideraciones válidas para su producción y comercialización en serie. Así, el departamento de Diseño de Seat se ha basado un prototipo único de Seat Sport: un Ibiza muy especial, con unos ejes 40 milímetros más anchos y un generoso equipo de rodaje, llantas de 19 pulgadas (8,5 de ancho) calzadas con neumáticos 235 en perfil 35. Pero... como un coche sin motor no es realmente un coche, nuestro protagonista está equipado con el tetracilíndrico 1.8 litros turboalimentado derivado del que montaba el antiguo León Cupra, cuya principal diferencia es que aquel desarrolladba 225 CV, mientras que el Ibiza Vaillante alcanza los 240 CV. La radical «musculatura» de su carrocería se manifiesta en un capó más largo que el Ibiza normal, donde se alojan unos faros rediseñados y una gran entrada de aire que ocupa toda la anchura del parachoques (también de renovadas formas) y realizada en nido de abeja en uno de cuyos laterales se aprecia la dimensionada «V» (de Vaillante) indicativa de la inequívoca pertenencia del coche al mundo del cómic. Un conjunto que se completa con unos abultados aletines en los pasos de rueda (con branquias de refrigeración verticales) y unos marcados hombros a la altura de la línea de cintura. El color de la carrocería resulta ser el sugestivo azul con efecto metalizado perlado, con matices muy cercanos al antiguo «Azul Francia» (añil), color oficial de competición en épocas pretéritas y profusamente utilizado en los coches de las aventuras de Michel Vaillant. El interiorismo se ha realizado acorde con la filosofía de un modelo de ficción, aunque Donckerwolke confiesa que tampoco ha querido dotarlo de una ampulosa jaula integral de seguridad. En su lugar se ha diseñado una estructura horizontal de rigidificación, que ocupa toda la parte trasera del habitáculo (ambiente retro) prolongándose lateralmente hacia la consola central y en cuya zona central-trasera se sitúa una rueda de repuesto vista. Para que nada falte en el culto a la más pura sugestión automovilística, y al «ambiente» de antaño, unos soportes tras los asientos delanteros sirven para sujetar dos cascos... personalizados con la «V», como el de Michel, y pintados a juego con el color de la carrocería. Así, la exageración del Ibiza acaba por mostrarnos un coche, tan real, como capaz de fundirse sin solución de continuidad en el mágico y sugestivo mundillo de la Bande Dessinée .

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