Los anzuelos atrapan 400.000 tortugas cada año

En el mes de marzo se inicia en 24 países el Año Internacional de las Tortugas Marinas. Las organizaciones ecologistas promueven sustituir los anzuelos por otros redondeados para reducir el número de ejemplares muertos o heridos

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M. M. ALLER | texto
León

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El mes de marzo ha marcado el comienzo oficial del Año Internacional de las Tortugas en el Índico y el sudeste asiático, promovido por los 24 países de la región implicados en un convenio para proteger estas especies y sus hábitats. La organización ecologista WWF/Adena tiene previsto celebrar a lo largo del año diversas actividades en aquellos países donde la supervivencia de los quelonios está más amenazada. Elisabeth McLelan, coordinadora de WWF para las tortugas marinas en Asia-Pacífico, ha explicado que, durante los dos últimos siglos, las actividades humanas han presionado contra la supervivencia de estos ancestrales marineros, a los que la caza furtiva para conseguir sus huevos, carne, piel y caparazones ha masacrado por millares, a lo que hay que añadir la sobreexplotación, las capturas accidentales en artes de pesca y la destrucción de sus hábitats. A pesar de todo, existen lugares donde los esfuerzos conservacionistas han logrado mejorar las poblaciones. Por eso, McLelan afirma que «confiamos en que esos éxitos estimulen a los países a actuar conjuntamente antes de que sea demasiado tarde». Según se afirma en el informe «Tortugas marinas en el anzuelo», elaborado por Oceana, cada año son más de 400.000 las tortugas marinas que quedan atrapadas en los anzuelos de las flotas palangreras, víctimas de un arte de pesca destinado a capturar pez espada, túnidos o tiburones. Estas flotas emplean cada día cerca de 3,8 millones de anzuelos, lo que equivaldría a 1.400 millones al año. Se calcula que por cada 1.000 anzuelos calados se capturan 14 tortugas boba (Caretta caretta) y 2,4 tortugas laúd (Dermochelys coriacea). Anzuelos mortales El desarrollo de la industria pesquera ha llevado a utilizar técnicas con mayor poder extractor y destructor, provocando una crisis de recursos a nivel global y poniendo en peligro a la mayor parte de las especies comerciales. De las cerca de 100 millones de toneladas anuales, la tercera parte corresponden a los llamados «descartes», es decir, ejemplares tirados por la borda una vez pescados, porque no tienen interés comercial (cetáceos, tiburones, tortugas). España cuenta con una flota de unos 60 palangreros que se dedican en el Mediterráneo a la pesca de pez espada, cuyos palangres, con una longitud de entre 30 y 60 kilómetros, llevan más de 1.200 anzuelos. Aunque desarrollan su actividad durante todo el año, entre junio y septiembre cada embarcación sale a pescar tres semanas por mes llegando a calar unos 3.000 kilómetros de palangre, con unos 80.000 anzuelos por noche. En estos meses es cuando se produce el mayor impacto sobre las tortugas, calculándose que cada año son apresadas más de 20.000. Tanto Oceana como WWF/Adena promueven un tipo de anzuelo para reducir drásticamente el número de tortugas muertas o heridas por los mismos. Se trata de sustituir los anzuelos actuales con forma de «J» por otros redondeados, en forma de «G», que también podrían mejorar las capturas de especies como el pez espada. En la actualidad, se está promoviendo su uso en el Pacífico oriental, con el objetivo de que en el futuro se extienda a otras zonas pesqueras del planeta. Proponen, también, establecer zonas y periodos de veda que garanticen que las zonas y épocas de concentración de las tortugas marinas sean evitadas por la flota palangrera. En Gran Bretaña, la industria pesquera, ecologistas y científicos han unido sus esfuerzos para proteger a las tortugas marinas, cada vez más escasas en sus costas. En este sentido, además seguir mediante un GPS el movimiento de estos animales, se distribuirán entre los pescadores un manual de recomendaciones y cómo actuar si caen en las redes de pesca. Otro factor que provoca la muerte de las tortugas, en este caso por asfixia, son las bolsas de plástico y otros restos flotantes que ingieren al confundirlos con medusas y otros seres marinos, provocando la muerte por asfixia.

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