«Hacer este estudio hoy sería imposible»

Luis Caro Dobón | Por encima de los datos recogidos para su tesis doctoral, alerta de la escalofriante despoblación que afecta a las zonas rurales que recorrió en los setenta

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E. GANCEDO | texto
León

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-¿Qué llevó a un jienense a recorrer, en los años setenta, toda la provincia de León midiendo cabezas y extremidades? -Fue el tema de la tesis doctoral que elegí personalmente, y que leí aquí en León en 1978. Me atraía mucho el tema y el catedrático que me la llevó, José María Basabe, me apoyó en todo momento. Hay que tener en cuenta que, entonces, la Universidad de León estaba empezando, no había material de investigación, ni libros, ni nada... Teníamos que comenzar casi desde cero. -¿Pero por qué León? -Como suelo decir, yo soy un «leonés de Jaén». No en vano, Fernando III, rey de León, conquistó y repobló mi tierra. Bueno, el caso es que León me atraía mucho porque es una provincia increíblemente variada, llena de comarcas diversas, la mayoría muy marcadas por la geografía, por los valles... la peculiaridad de la Maragatería, por ejemplo, es conocida en todas partes, pero lo importante es que éste iba a ser un trabajo pionero no sólo para León, sino prácticamente para toda España. -Exactamente, ¿qué tipo de datos se encargó de recoger? -En esa tesis, luego convertida en libro, se estudia a León desde el punto de vista de la Antropología Física, abarcando por lo tanto datos como la tasa de crecimiento de sus escolares, la biodemografía, la evolución de la población, las características de las poblaciones históricas... entonces era un proyecto único, y ahora se están ampliando esos estudios a toda la comunidad, pero siempre desde León. Por ejemplo, se ha estudiado la comarca de Sanabria, que, histórica y culturalmente, también es León... -¿Bajo qué condiciones se desarrolló aquel trabajo? -Pues con mucha ilusión. Me llevó cinco años acabarlo porque no fue nada fácil. Primero necesitaba personas cuyos cuatro abuelos fueran originarios de la misma comarca, una especie de «garantía de origen». Lo que hacía era ir por los pueblos preguntando directamente, casa por casa, en los ayuntamientos... -¿Y cómo respondía la gente? -La verdad es que fueron más receptivas de lo que cabía esperar en un principio... Luego también empleé otro método cuando estaba haciendo el servicio militar. Yo hice las milicias universitarias en Astorga, así que pedí permiso en el cuartel y como allí había muchos chavales de las comarcas de Maragatos, La Cabrera, El Bierzo, etc., pues aproveché para medirlos. En vez de andar tomando vinos, me dedicaba a medir a mis compañeros. También lo hice en El Ferral y en Almansa. ¡Hasta les analizaba el color de la piel! -Acabó conociendo a cientos de leoneses... -Eso sí. Me conozco toda la provincia, y trabé amistad con muchísima gente. Ten en cuenta que para que la serie estadística fuera fiable había que obtener datos de bastante más de cien individuos... -¿Cuáles fueron las conclusiones principales del estudio? -Que León es una provincia excepcional en lo que a la Antropología Física se refiere. Los valles encajados que tiene, muy bien delimitados por la geografía, muchos en forma de «fondo de saco», con unas poblaciones muy, muy aisladas... Lo que se encontró fue mucha consanguinidad, poblaciones muy homogéneas, con individuos que no salían para casarse, sino que lo hacían con gente de su propio pueblo o de otros cercanos. Porque la geografía influye muchísimo. Por ejemplo, para conservar la tierra, en zonas muy apartadas, había costumbre de casarse entre parientes, tío y sobrina, o parientes más lejanos... y luego la alimentación, importantísima. El fuerte consumo de berzas, en zonas como la Cabrera, provocaba altos índices de la enfermedad del bocio. -¿Cómo somos los leoneses? -Mediterráneos, pero más robustos que el tipo mediterráneo normal. Con los huesos más gruesos y más fuertes para hacer frente al frío. Curiosamente, en muchos lugares parece como si convivieran dos poblaciones, una con mayor altura y salud respecto de la otra, y que no responde sino al hecho de que había gente rica y gente pobre, gente mejor alimentada y gente peor. Así, en Maragatería, estaban los que se dedicaban a la arriería y los que eran más pobres, que labraban la tierra. -¿Y qué más características? -Son interesantes los datos de braquicefalia de la población, similares a los de la Europa Occidental, y el asunto del occipital plano , esa especie de aplanamiento en la parte posterior de la cabeza, que se da mucho en la montaña, y que se ha atribuido a las cunas de madera con respaldo recto que se emplean en esa zona. -¿Así que no tenemos un RH propio, como los vascos? -Bueno, en muchos casos de zonas aisladas y montañosas era tanta la consanguinidad que no se podía encontrar ni el grupo B ni el AB, no había ni rastro de ellos. En las montañas las poblaciones son genéticamente muy homogéneas, tanto o más que en otras zonas de la cornisa cantábrica o de otros lugares con valles apartados.

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