Diario de León

LA VISIÓN DEL SINDICALISTA

«Ahora mismo ya es obligatorio dejar 'pulmones verdes' en las concentraciones»

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|||| El secretario general del sindicato agrario Ugal no tiene reparo alguno en calificar de «devastadora» la concentración parcelaria del Esla y Porma de los años ochenta. «Se decía mucho entonces aquello de '¡a nivelar!', o sea, a barrer todo lo que había, a dejarlo totalmente libre y pelado». «Antes en mi pueblo (Cabreros del Río) había muchas huertas, prados y sebes, además de pequeñas norias y muchos, muchos frutales. Cambió todo. Las huertas, las sebes, las lenderas... se acabó con la flora y la fauna... una irracionalidad absoluta», dice. Ahora, lo que se llaman las «reconcentraciones» (en las zonas en las que ya se habían hecho las transformaciones) se enfrentan al hecho de que el 65% de los propietarios no trabaja directamente la tierra, por lo que se intentará que estos propietarios autoricen una nueva «re-unión» de fincas, resultando unas aún más grandes para que los agricultores puedan trabajarlas mejor. Pero, además, la ley obliga a crear, en este tipo de actuaciones, una serie de 'pulmones verdes' donde se delimiten plantaciones de chopos y de otras especies. Así, contiguos y juntos, estos bosques no perjudicarán el trabajo del agricultor y el ganadero «y no enfrentarán a la gente», asegura. Llorente estima «imprescindible» la creación de estos espacios. Es posible el equilibrio Así pues, según el sindicalista y alcalde de Cabreros del Río, «es posible y necesario» compatibilizar el respeto al medio ambiente y a la biodiversidad con la agricultura moderna. En caso contrario, las consecuencias serán «muy, muy negativas». Asimismo, recuerda Matías Llorente que antes se excavaban en muchos puntos del terreno para extraer grava y que luego se rellenaron de agua, creándose una especie de balsas o lagunas artificiales. Ahora, esos «agujeros» convertidos en lagunas protegidas, podrían evitar la desaparición de especies propias, como los diversos ejemplares de anátidos, y otros, como la tenca o el cangrejo autóctono. «No sólo se mantendrían sino que también prosperarían», opina. Asimismo, los terrenos por los que discurrirían las tuberías en el llamado «nuevo regadío» irían orilladas de árboles, ornamentales pero, sobre todo también autóctonos, de la zona, no foráneos. «Es increíble la cantidad de pájaros y otras especies animales que viven en estas zonas del llano», comenta Llorente. «La Naturaleza se autorregula pero hemos de ayudarla», concluye.

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