«Cuando llego al Norte, hasta el aire me abre el apetito» Una experiencia muy dilatada en el mundo de la televisión
Silvia Jato | Desde el lunes, la presentadora lucense ha tomado las riendas de «Allá tú», el concurso de Telecinco con el que se estrena en esta cadena privada sustituyendo a Jesús Vázquez y después de «militar» muchos años en Antena 3
Acaba de terminar la grabación de la entrega veraniega de Allá tú y da apresurada los últimos toques a sus maletas para irse de vacaciones a dios-sabe-dónde: top secret . El programa, que supone su estreno en Tele 5, comenzó este lunes y para la curtida presentadora representa todo un desafío. «Estoy ante uno de los retos más importantes de mi vida, porque nunca había tomado las riendas de un programa que ya hubiese hecho otro. Pero tengo un equipo muy bueno, de Gestmusic y de Telecinco, y me siento muy arropada». Silvia Jato sonríe y sigue hablando. Tiene poco acento gallego. ¿Va poco por su tierra? «Mucho menos de lo que quisiera», afirma con cierta nostalgia. El gesto de añoranza se mantiene escasos segundos. «Uno de mis hijos ya va al colegio y no es fácil compaginar eso con mi trabajo y alguna que otra escapada a Lugo, pero mi madre y mi abuela vienen a menudo a Madrid». Hace ya muchos años que la Jato, como a veces se llama a sí misma, dejó su tierra natal. La belleza, heredada de su madre, quien en tiempos fue Miss Lugo, y el apóstol Santiago se aliaron para que Silvia abandonase las murallas lucenses. «Verás, yo era una excelente estudiante, tanto que acabé COU con una selectividad hiperalta, un 8,40». En todo el expediente sólo tenía un notable, «lo demás eran todos sobresalientes y matrículas». Así es que, con la nota en el bolsillo y el firme propósito de trasladarse al curso siguiente a Santiago para estudiar Odontología, Silvia decidió celebrar el excelente resultado. «Me pegué una fiesta en julio, tan tremenda que cuando fui a matricularme, se habían terminado los plazos de inscripción». Por aquel entonces, finales de los ochenta, en el resto de España el plazo duraba hasta el 31, pero en Santiago se cerraba cuando llegaba la fiesta del Apóstol. «Cuando me lo encontré todo cerrado se me vino el mundo abajo». Silvia removió Roma con Santiago, pero no hubo nada que hacer. Acababa de cumplir 18 años e iba caminando por la calle con su madre cuando se encontraron con un viejo amigo de ésta. El hombre intentó animarlas para que la chica se presentara al concurso de Miss Lugo. «Yo todavía no sabía que mi madre había sido Miss Lugo en su juventud y que se había quedado con las ganas de presentarse a Miss España porque no tenía la edad suficiente». Y venga. El señor no hacía más que ensalzar la belleza de la joven y alentarlas a que Silvia se presentase. La madre tomó partido por el vehemente admirador. Animaba a su hija, que la miraba como si fuera un marciano. «Que no, mamá, déjate de chorradas, ¿qué voy a hacer yo en un concurso de misses ?». Al final, «no sé cómo, cedí, y fui con mi madre a ver el concurso. Llegamos allí y resulta que faltaban una o dos chicas. "¿Por qué no subes?». «Que no, que no». Pero fue que sí, que sí. Un año diferente Casi sin darse cuenta, Silvia se vio convertida en guapa lucense titulada y preparada para presentarse a Miss España. «Mi madre me contó que ella no lo había podido hacer y, un poco por complacerla y otro poco por vivir la experiencia, me embarqué en el asunto. Lo de la universidad no se arreglaba y decidí aprovechar ese año viviendo algo diferente. Para mí fue muy duro, porque tenía un ritmo de estudio muy alto». En el concurso de Miss España quedó Miss Nacional y cuando llegó junio se matriculó en la universidad y retomó su vocación de chica estudiosa. El año de desfiles quedaba atrás. «Me dijeron que tenía que ir a un concurso internacional pero me negué, porque ya estaba matriculada. Pero al año siguiente, la presidenta de Miss España, Begoña García de Bilbao, me dijo: «Ya sé que estás en primero de carrera, pero ¿no te gustaría representarnos en Miss Europa?». Había terminado los parciales y pensé: «Vale, voy a disfrutarlo». Y lo disfruté tanto que me lo pasé pipa. Quedé segunda dama sin esperármelo. Me fui sin apenas ropa, iba en plan de vivir la experiencia y nada más. Para mí era una manera de viajar y conocer gente. Y lo cierto es que me abrió muchas puertas, porque gracias al concurso me hicieron una entrevista en Televisión de Galicia y descubrí las tripas de la tele». La presentadora recuerda que uno de los productores del programa se acercó a hablarle y ella le expresó su admiración por aquel mundo y lo mucho que le gustaría trabajar allí. Le hicieron una prueba y¿ así comenzó su carrera televisiva. Sin parar un momento «No dejé los estudios. Terminé mi carrera de Económicas. Trabajaba en Santiago y los jueves y viernes me venía a la facultad a Madrid. Debía terminar mi formación. Soy una persona que necesita tener la cabeza operativa. Y continué la carrera porque sí, se lo merecía mi familia y me lo merecía yo». Una mujer segura de sí misma. ¿Se ve en Galicia en un futuro? «Pues más bien no», responde convencida. «Mi vida está aquí, estoy casada con un madrileño y mis hijos son madrileños. Y en el terreno laboral lo fuerte gira en torno a Madrid. Las provincias tienen el encanto de la calidad de vida. Pero en mi profesión todo está aquí». Es inevitable la pregunta: ¿qué es lo que más le tira de su tierra? Silvia sonríe, con cara de niña a punto de cometer una travesura. «El clima no, desde luego. A mí me gusta el calorcillo. De Galicia lo que más me atrae es la comida, un auténtico manjar de dioses. ¿Qué si me reprimo? En absoluto, pero compenso los excesos. Cuando veo que me he pasado, me digo: «Relájate, que estás ganando muchos kilos»; pero de reprimirme nada. Es llegar al Norte y hasta el aire me abre el apetito». La vida de Silvia está llena de recuerdos de Galicia. «Pero, niña, -afirma con marcado acento- si es que yo crecí allí. Fui a las Pepas, el colegio de las Josefinas. Tengo un recuerdo fantástico de mi juventud. Recuerdo esa época con mis amigas, éramos una piña, los partidos de baloncesto, las tortitas con nata y chocolate que tomaba con mi amiga Ana... Es una infancia muy bonita. Es el encanto de las pequeñas ciudades, donde los niños tienen una libertad con la que ni sueñan en las grandes capitales». |||| Silvia Jato tiene una muy amplia experiencia en el mundo de la televisión. Comenzó su carrera profesional en 1990 en la televisión autonómica de Galicia, donde presentó diferentes programas como Sabor a ti, Na casa , la gala Santiago de Compostela, Capital Cultural Europea del año 2000 , etc. En 1996 empezó a trabajar para Antena 3, donde se encargó de la presentación del Canal Antena 3 Internacional. En 1998 pasó a presentar Noche de impacto junto a Carlos García Hirschfeld, también Impacto TV y luego Mírame , programa que nos enseñaba la televisión por dentro. Después llegaría uno de los concursos más veteranos de toda la televisión: Pasapalabra .