TRADICIÓN
La pez de Mayorga

|||| Los vecinos de capital de la ribera del Cea vallisoletana viven todo el año pendiente del 27 de septiembre. Ese día se celebra El Vítor . Una de las más originales procesiones cívicas donde los protagonistas son el fuego y el estandarte de Santo Toribio. Asegura Carlos Blanco que «el fuego es el trazo de unión de todos los símbolos». La fiesta es en sí «divertida y aunque no lo parezca existe una rudimentaria organización a cargo de las peñas que provee de nuevas antorchas y socorre a los sedientos cortafuegos con buenos tragos de vino», desvela el autor de Fiestas Populares de Castilla y León . Esa noche, cientos de mayorganos se visten con andrajos cubiertos de pez, guantes, un sobrero de paja y una vara de la que cuelga un pellejo de cabrito, relleno de pez y alquitrán, que prenden durante la procesión que se prolonga hasta que despuntan las primeras luces del día. La procesión de este año tiene un significado especial ya que se conmemora el aniversario de la llegada de las reliquias de Santo Toribio de Mogrovejo a su pueblo natal, y el cuatro centenario de su muerte en Perú. Otras procesiones han desaparecido de Mayorga, la de los rebaños de ovejas camino de la transhumancia. De aquella época sólo sobrevive un buzón, presumen los lugareños de ser el más antiguo de España. Data de 1793 y el propietario de la vivienda donde se encuentra el orificio alerta al forastero de que «no es un casillero para depositar la correspondencia, sino un depósito donde los pastores de merinas dejaban los recados para sus compañeros que iban detrás». José Patrocino Bernardo compró la casa hace 20 años, respetó el receptáculo y encogiéndose de hombros remata su explicación con un «eso es lo que tengo entendido».