Tarantino toma las consolas con «Reservoir Dogs»
La película del director americano se convierte en uno de los juegos más atractivos de este otoño
Quentin Tarantino no puede estar más contento. Un hombre tan peculiar como él, amante de los cómics, la ultraviolencia, las películas asiáticas de los años 70 y de los duros más duros del barrio, tiene por fin un videojuego acorde a sus características. «Rerservoir Dogs» ha salido al mercado con el mismo impacto que lo hiciera la película hace 14 años. Ha deslumbrado por su crudeza y su violencia, aunque en ningún caso gratuita. Un buen juego para los amantes de los FPS o aventura en tercera persona. Además, esta novedad de Eidos confirma que los videojuegos de grandes películas están de moda, que el aire de las historias antiguas todavía perdura. Sólo hay que recordar el pelotazo que han supuesto El Padrino (EA) o en menor medida Desde Rusia con amor (EA). Las dos apuestas de la compañía americana recuperaron voces antiguas -Marlon Brando- o «engañaron» a actores como Sean Connery para que doblaran su papel en la película de la saga de James Bond. En «Reservoir Dogs», los creadores del juego sólo han podido convencer a Michael Madsen (Sr. Rubio) para que pusiera la voz a su personaje. El resto, debido a sus compromisos laborales, rechazaron la propuesta. Además, Madsen tiene el honor de ser el personaje con mejor grafismo de todos los protagonistas (señores Rosa, Blanco, Naranja, Azul, Marrón y el nombrado Rubio), una excepción en el juego. La gente de Eidos no ha puesto mucho énfasis en el desarrollo del grafismo, que presenta una notable escasez en los detalles y la definición de gran parte de las texturas. Sin embargo, este pecado es perdonable. La jugabilidad no se ve en absoluto alterada, ya que posee una gran velocidad y buen ritmo. A su favor, hay que señalar que los juegos de este género carecen en su mayoría de una excelencia gráfica, ya que se prioriza la diversión. Y en este juego hay a raudales. Dos en uno En «Reservoir Dogs» se pueden diferenciar dos partes: una, la que es de pegar tiros; la otra, persecuciones en coche sin ningún tipo de reparo en destrozar el mobiliario urbano. La acción comienza con el atraco a un banco por parte de los seis ladrones de colorines. Pero algo sale mal y la policía les espera en la calle atrincherados y armados hasta los dientes. Este inicio parece el punto de partida de una trama fácil en la que sólo vamos a ir por las calles de una ciudad estadounidense pegando tiros. Pero no es así. El juego está repleto de continuos flashbacks que, como la película, forman un conjunto más que interesante. Entre estos retrocesos se encuentra nuestro periodo de instrucción (comenzamos convertidos en el señor Naranja). En un almacén aprendemos a disparar, conducir, apuntar y secuestrar. Después de esta fase, nos metemos de lleno en el juego, formado por 15 capítulos. En el primero, el del banco, nos convertimos en el señor Azul, que debe salir del edificio de la manera que el jugador decida. Puede hacerlo de forma sigilosa, con el secuestro de algún empleado o pegando tiros. El jugador decide que tipo de malvado quiere ser como un «maníaco», un «nacido criminal» o «profesional», el que menos mata para hacer bien su trabajo. En las fases de tiroteo, podemos secuestrar a todo tipo de personas, desde trabajadores, a policías o fuerzas especiales. Por supuesto, tenemos la opción de deshacernos de los retenidos de las formas más brutas o más sencillas posibles. En cambio, las fases de conducción están llenas de detalles, como ver a los conductores del carril contrario como pitan por nuestra conducción temeraria. Nuestro objetivo, en estas pantallas, será llegar a un punto concreto. En definitiva, «Reservoir Dogs» es un juego que engancha, que parece soso y difícil al principio pero después de pasar un par de fases engancha de una forma brutal. A pesar de que la trama no es clara o los defectos en grafismo y sonido, es un título muy recomendable para los amantes de los juegos de acción.