Volvo XC60, sello personal

Espectacular y reconocible por su estética «rompedora». El todocamino XC60 marcará nuevos rumbos en la trayectoria de Volvo. Se presentará en enero en el Salón de Detroit y supondrá el inicio de las nuevas series XC.

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J. F. ZARDÓN | texto
León

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Fuera estereotipos. Volvo propone un nuevo «todocamino» que no sólo rompe con su estética tradicional, también con muchos de los prejuicios estilísticos que, hasta la fecha, pesaban sobre los diseños del fabricante sueco. Si ya se adivinaba en el reciente C30, la eclosión de las formas se constata definitivamente en el concept del XC60 que, seguro, no diferirá mucho del modelo que finalmente llegue a los escaparates de los concesionarios en un par de años, hacia principios de 2009... como mucho. Visto lo visto, en las primeras fotografías oficiales distribuidas por la marca, tal parece que los cuadradotes Volvo de antaño, son ya historia. Es verdad que ya lo venían siendo de un tiempo a esta parte, sólo que ahora, con el prototipo del XC60, las cosas han cambiado definitivamente aunque, eso también, sin perder un ápice de la idiosincrasia (parrilla frontal, por ejemplo) de Volvo. Sea como fuere, el caso es que las «sinergias de grupo» (no se olvide que Volvo orbita desde hace años en el óvalo de Ford) llevan al XC60 a aprovecharse de, por ejemplo, de la plataforma sobre la que se asientan el nuevo Freelander de Land Rover o los más recientes concept de Ford, el Iosis y el Iosis X Crossover, lo que no hace más que incidir sobre la idea de que nadie está dispuesto a perder baza alguna en el emergente segmento de los SUV que, en los próximos años, se prevé incremente sus ventas en un 75%... nada menos. La limpieza de líneas resulta ser una norma consustancial al estilismo del XC60; un diseño que se extrapolará también a los futuros nuevos XC70 y XC90, que comenzarán a llegar al mercado coincidiendo en «tiempo y forma» con el «60». Si bien es verdad que el prototipo de concepto ofrece ciertas «excentricidades», como las prominentes entradas de aire frontales o las llantas de 20 pulgadas, tampoco resulta aventurado afirmar que, a la velocidad con la que cambian los tiempos en el segmento SUV, estas aplicaciones -sobre todo las llantas- muy bien podrían verse, de aquí a dos años, en el modelo de serie. El estilismo interior es tan o más atrevido que el exterior, con aplicaciones como la consola central flotante -»vaciada» por detrás- que ya se vienen observando en las más recientes realizaciones de Volvo, y otras curiosidades como los botones sensibles al tacto o la pantalla de información invisible, que sólo aparece al encenderse. Al estilo aeronáutico, los asientos llevan cinturones de seguridad integrados, y se contará con un útil espacio portaobjetos bajo los asientos posteriores. En el capítulo mecánico, y aunque es pronto para aventuras motorizaciones, el XC60 adoptará los motores del C30 y CX90, es decir, los gasolina 1.8 (125 CV), 2.0 (145 CV), 2.4 (170 CV) y hasta el T5 de 210 CV. En el apartado diesel se contará con el 2.0D (135 CV) y con el D5 de 185 CV. En fin, que si hoy un Volvo se reconoce -según sus diseñadores- a cincuenta metros de distancia, el objetivo es que el XC60 se reonozca... a cien; bueno... «especial para linces».

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