Diario de León

Fiat Croma 2.4 M-Jet (200 CV), «Emotion» en diésel

El retorno de Fiat al segmento medio-alto se declina en un coche, el Croma, a medio camino entre la berlina tradicional y el monovolumen. La llegada de la versión turbodiésel MultiJet de 200 CV, pone emoción en el retorno. Su tarifa, en acabado

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J. F. ZARDÓN | texto
León

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Si la aparición del nuevo Bravo supone la llegada de un renovado compacto en los nuevos planteamientos técnico-comerciales de Fiat, el desembarco, una docena de años después, del nuevo Croma en el escalón medio-alto del mercado español -y europeo- representa el reforzamiento de la imagen del fabricante transalpino en una parcela que viene conociendo, en los últimos años, una innegable eclosión de los fabricantes generalistas, empeñados ellos en dar la batalla a los más arraigados de los especialistas. Tal como sucedió con la primera generación del Bravo, la denominación Croma había dejado un buen sabor de boca en los catálogos de la marca, de forma que Fiat ha querido resucitar un apellido que, visto lo visto, puede también darle satisfacciones a los usuarios: filosofía de berlina trufada en monovolumen, así de distinto , y sugestivo, se perfila un automóvil cuyos 4,75 metros de largo y 1,60 de alto, además de los 2,70 de batalla, propician una excelente habitabilidad interior: generoso espacio entre las dos filas de asientos y un no menos generoso maletero (entre 500 y 1.610 litros, según se abatan los asientos posteriores) al que se accede mediante un portón de apertura panorámica . Cómodo y accesible, dada la generosidad de sus formas, el Croma juega una de sus mejores bazas en una buena postura de conducción, por mucho que la longitud de la banqueta del asiento no sea de las más largas del segmento. Los dos reglajes del volante -altura y profundidad-, además de la palanca de cambios que cae bien a la mano por su situación bastante elevada en la sobredimensionada consola central. Una consola central perfectamente integrada en el conjunto del interiorismo y con profusión de informaciones y mandos de las diversas funciones de confort, audio y navegador del coche. Habida cuenta su filosofía de modelo familiar, las motorizaciones diesel (150 y 200 CV) parecen llamadas a llevarse la mayor parte del pastel en las ventas totales del Croma. Si el 1.9 M-Jet (150 CV) con caja manual de 6 velocidades resulta ser una interesante opción de compra, nuestra unidad de pruebas, el 2.4 M-Jet de 200 caballos y caja automática secuenciadle 6 relaciones, acaba convirtiendo la familiaridad del Croma en auténtica deportividad ... si quiere su conductor: 8,5 segundos en aceleración de cero a cien, 216 por hora de punta y 8 litros de consumo medio, resultar ser unas contundentes cartas de presentación para los 1.650 kilos de romana que este cinco cilindros multiválvulas, rampa común y turbo de geometría variable -además del intercambiador de calor- no tiene mayor inconveniente en mover con autoridad. Tanto en la tradicional posición «D» del automatismo, como en el modo secuencial (por puntos «arriba/abajo») la caja se muestra efectiva, lo mismo que la dirección de asistencia variable, los eficaces frenos y el compromiso de tarados de suspensión, que no penalizan ni la confortabilidad ni la deportividad. Consecuencia: es posible mantener unos elevados cruceros en autovía -o autopista- y, a la vez, disfrutar -si se quiere- en los revirados trazados de montaña, sin excesivos balanceos de carrocería y con buenas «maneras» dinámicas. Por lo demás, un nutrido equipamiento (sobre todo en la unidad probada, «Emotion» la más alta de la gama) acaban por redondear el producto. El Croma monta de serie 7 airbag, incluido el de rodillas para el conductor (opcionalmente ampliables a 9 con los de cortinilla traseros), control de estabilidad (muy eficaz), sensores de presión de los neumáticos y ayuda al estacionamiento, faros de xenón con autoencendido (como los limpiaparabrisas), elevalunas eléctricos en las cuatro ventanillas (las traseras con cortinillas escamoteables), cierre centralizado con mando a distancia (incluso del portón)... Eso sí, se monta galleta de repuesto. En suma que, con el Croma y también con el Bravo, Fiat pretende -y bien que puede conseguirlo- reverdecer laureles comerciales -y técnicos- en dos de los segmentos más competidos del mercado.

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