Aulas del río:teoría y práctica delrespeto a la naturaleza

La buena educación a la hora de pescar es un aspecto vital para mantener los ecosistemas y las especies autóctonas de León. Por ello, esta iniciativa pretende enseñar a niños y mayores la importancia que supone el hecho de vivir en una zona pri

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THAIS LOZANO | TEXTO
León

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La pesca es una de las actividades que el hombre comenzó a explotar como fuente para satisfacer sus necesidades alimenticias, pero la producción que se conseguía hizo que se convirtiera en uno de los principales focos de comercio, y fuera derivando hacia actividades paralelas, hasta llegar a convertirse hoy en un deporte cada vez más elitista. Actualmente, la pesca no pretende únicamente ser mortífera, ya que hay ciertas iniciativas que defienden la captura de peces sin muerte, utilizando para ello utensilios desprovistos de arpones para que los animales puedan ser devueltos a su hábitat sin sufrir daños. En León se ubica una de las tres aulas de la Comunidad cuyo programa educativo pretende concienciar a los pescadores sobre la importancia de respetar el medio ambiente, no sólo de cara a la captura de animales acuáticos, sino también al mantenimiento de la flora y la fauna que rodea a los ríos. El Aula del Río de Vegas del Condado es un espacio educativo que lleva cuatro años en funcionamiento. Desde su creación, cada vez son más las personas interesadas en el entorno fluvial y la captura de peces que se animan a pasar un día de pesca en sus instalaciones. Situada en el entorno del río Porma, el aula recibe -desde el año 2004- visitas desde abril hasta octubre tanto de escolares o campamentos como de grupos familiares. Además, sus instalaciones están preparadas para personas con discapacidades físicas o psíquicas, y, como dice su monitor, Enrique Ramos: «podemos presumir de que en cuatro años todavía no ha habido nungún percance». El recinto cuenta con una pista de hierba en la que se han colocado unas dianas que sirve para iniciar a sus visitantes en el arte del lance. Para ello se utilizan señuelos desprovistos de anzuelo, ya que lo que se pretende con ello es familiarizarse con la caña y adquirir práctica antes de empezar a pescar. Seguidamente, los más avanzados en el lance pasan a un lago naturalizado donde ya pueden comenzar a pescar las truchas autóctonas con las que ha sido acondicionado, mientras que los expertos en la pesca comienzan a practicarla a lo largo de los 800 metros de río Porma de los que dispone el aula. Marta García es licenciada en biología, y desempeña la labor de concienciar a los asistentes sobre el respeto al medio ambiente y se encarga de que conozcan la flora, la fauna y todo lo relacionado con el desarrollo sostenible. Además, acompaña al grupo en un paseo por el río en el que aprenden la importancia de la vegetación y la pirámide trófica, y recogen animales invertebrados para observarlos de cerca en la lupa. «A los niños lo que más les es gusta ver y tocar, y con ello aprenden mucho, pero algunos tienen miedo». El aula cuenta también con un pabellón dónde los visitantes reciben formación sobre los distintos ecosistemas, la morfología y la biología de las especies pescables en los ríos de la provincia. Se les muestran los distintos peces en diapositivas y además, el recinto dispone de unas peceras en las que pueden observarse las especies autóctonas que se han recogido del propio río, y también varias muestras de los peces conservadas en agua con alcohol que los asistentes pueden manipular y de los que se vale Marta para explicar su composición y características principales. El segundo módulo lo imparte Enrique Ramos, técnico nacional de pesca deportiva, que se encarga de atraer a los visitantes hacia el mundo de la captura, el utillaje, los complementos y una serie de consejos importantes para no poner el peligro la seguridad del pescador. Además, Enrique es el encargado de que los niños conozcan la importancia que tienen en esta provincia los gallos del Curueño, una especie única en el mundo. Su cría se lleva a cabo en las localidades de La Vecilla, Campoherm, Cándana y Sopeña y sus plumas son los elementos principales para la confección de moscas ahogadas que simulan ser insectos reales y con los que se intenta engañar a las truchas para que piquen. Las dos razas existentes de gallo, tanto el pardo como el indio, también pueden observarse en El Aula del Río de Vegas del Condado. Se crían en un pequeño recinto de sus instalaciones, por lo que los asistentes pueden aprender a distinguirlos por sus pencas y entender la importancia que supone el hecho de contar con unos cuantos ejemplares únicos de dos de las mejores razas de gallo del mundo, a los que tenemos que agradecer unas finas y brillantes plumas que han dado fama internacional a las moscas artificiales de León. Los monitores encargados del aula han notado una evolución importante desde que se abrió el recinto hace cuatro años. «Vegas del Condado es la más visitada de las aulas de la Comunidad y cada vez tiene más demanda, de hecho, casi 900 personas han pasado ya un día de pesca en estas instalaciones en lo que va de verano». Además, la demanda de los centros educativos invita a la Conserjería de Medio Ambiente -organismo encargado de la iniciativa- a mejorar sus instalaciones con el fin de acondicionarlas para el invierno y poder así satisfacer las demandas de los escolares, ya que la labor que se lleva a cabo es muy importante para complementar la educación que reciben en el colegio. Pero no es sólo educativo para los más pequeños, porque de lo que se trata es de «concienciar a la gente para que cumpla las normas de la pesca del mismo modo que se respetan las de tráfico, porque son 40.000 licencias en la provincia de León y casi 250.000 en la autonomía. León sigue siendo la reina de la trucha con casi 60 cotos y 3.500 kilómetros de río truchero.», informa Enrique. Por eso, el comportamiento de las personas a la hora de pescar es vital: «el río es un ecosistema muy delicado y hay que cuidarlo, por eso cada uno tiene que poner su granito de arena». Es por esta razón por la que tanto el aula de Soria como la de Burgos y ésta de Vegas del Condado, pretenden inculcar la idea de la pesca sin muerte, una práctica clave para colaborar con la naturaleza e intentar evitar el deterioro o la desaparición de las especies autóctonas, como la trucha en los ríos leoneses. «La pesca en León es tan importante como la lucha leonesa, porque es una gran fuente de riqueza en esta provincia y hay que darle importancia, ya que estamos en una zona privilegiada que entre todos tenemos que procurar cuidar.» «Aquí no pretendemos hacer pescadores porque esto no es una escuela. Es posible que muchas de las personas que asisten al aula practiquen después la pesca con muerte, pero, al menos, tendremos la oportunidad de familiarizarles con los peces y de explicarles las atrocidades que la mano del hombre puede provocar en nuestros ríos», desastres cuya eliminación está manos de todos.

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