Diario de León

Hyundai i30, el más europeo de los coreanos

Familiar compacto con estilismo europeo. Carrocería cinco puertas, interior amplio y motorizaciones gasolina y diesel. El i30 inaugura una nueva era para el fabricante coreano y también nuevas denominaciones para los modelos que Hyundai vende e

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JAVIER FERNÁNDEZ | texto
León

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Filosofía europea. El siempre concurrido segmento de los compactos se anima con la llegada del i30, un dos cuerpos de cinco puertas -y otras tantas plazas- con el que Hyundai intenta conquistar el corazón de los usuarios del Viejo Continente y de quienes pretendan -sin complicaciones- un modelo eficaz en su comportamiento dinámico y con un amplio habitáculo en el que, eso también, se echa en falta un mayor estudio ergonómico. Detalles como la incomodidad de unos reposacabezas demasiado adelantados -regulables en altura, desde luego- o un reposabrazos central más intrusivo de lo que sería deseable, penalizan una postura de conducción que, por lo demás, puede calificarse de correcta: asientos envolventes con múltiples posiciones de regulación y volante también regulable en altura y profundidad, acaban por conformar un conjunto válido para recorrer kilómetros sin mayores fatigas. La relación precio/equipamiento sigue siendo una de las bazas de Hyundai, por mucho que la tarifa del nuevo i30 no sea ya tan barata como en realizaciones precedentes habida cuenta la oferta del fabricante coreano, de mayor calidad y con una presentación interior homologable a la de sus enemigos naturales de constructores europeos. Con todo, los precios, a partir de 15.000 euros, puede seguir considerándose ciertamente competitivos. El estilismo del i30 sigue escrupulosamente las tendencias actuales del segmento de militancia: morro afilado (aunque un tanto anodino), apreciable inclinación del parabrisas, línea de cintura ascendente y especialmente marcada a la altura de las puertas y una zaga rotunda... y calcada de la del BMW Serie 1 -la nueva denominación también se «inspira» en el fabricante bávaro-. Donde sí que se nota la modernidad y los cambios de filosofía constructiva de Hyundai es en un interiorismo que puede presumir de una generosa amplitud, materiales de mayor calidad, buenos ajustes en general y un correcto maletero, cuya capacidad va de los 340 litros iniciales hasta los 1.250 si se abaten los asientos posteriores. Eso sí, con rueda de repuesto de emergencia aunque, en contrapartida, se cuenta con red para sujeción de objetos, poco habitual en este segmento. Un buen número de huecos portaobjetos, el volante de cuero y detalles como el plegado eléctrico de los retrovisores exteriores y el antideslumbramiento automático del interior, ponen de manifiesto la voluntad del fabricante por ofrecer un producto a la altura de las circunstancias y de un mercado cada día más exigente. Incluso la insonorización del habitáculo está muy por encima de anteriores propuestas de Hyundai. Con apenas 4,25 metros de longitud total, el i30 hace gala de una batalla (distancia entre ejes) tan generosa como sus 2,65 metros, una de las claves de la buena capacidad interior de nuestro protagonista consecuencia de la posición «al límite» de los trenes de rodaje; es decir, situados muy cerca de los extremos de la carrocería, solución que influye también positivamente en el comportamiento dinámico del coche. Apuntar que la plataforma del i30 es la misma que monta su primo-hermano el Kia Cee¿d. Seis mecánicas, tres gasolina y otros tantos turbodiesel, conforman la gama del i30 que, además, se declina en tres acabados: Classic, Style y Premium. La gama de gasolina (tetracilíndricos multiválvulas) arranca con el 1.4 litros de 109 CV, sigue con el 1.6 (122 CV) y se remata con el 2.0 litros de 143 CV. Mientras la oferta diesel (multiválvulas de inyección directa por rampa común) viene dada por sendas versiones (90 y 115 CV) del 1.6 litros, que en octubre se redondeará con un 2.0 litros de 140 CV que se unirá a un cambio manual de 6 velocidades (5 marchas manual en todas las demás motorizaciones). Como tantas veces en las gamas de los compactos, la versión quizá más adaptada al gusto de nuestro mercado hay que buscarla en el turbodiesel de 115 CV -nuestra unidad de pruebas- que se revela como un coche fácil y agradable de conducir y hasta se diría bastante más efectivo dinámicamente que lo que teóricamente podrían indicar sus 115 caballos. Su generosa batalla -ya se ha dicho- resulta ser una de las claves de esa facilidad dinámica, también los tarados de suspensión (amortiguadores de gas), más enfocados al confort que a las prestaciones puras, y unas geometrías de los trenes que no ponen problemas para inscribir el coche en cualesquiera tipos de trazados: en las curvas amplias mantiene la trayectoria y en las enlazadas se coloca sin excesivos balanceos de la carrocería, si bien es cierto que los neumáticos (Kumho) de nuestra unidad de pruebas no eran precisamente un dechado de virtudes en el capítulo de adherencia; así que, no estaría de más que los futuros compradores solicitasen su coche con otro tipo de goma. Salvo este detalle, no precisamente baladí, el i30 sale airoso de cualquier comparación: ágil en ciudad y dócil en carretera con, eso también, unas ajustadas cifras de consumo en torno a los 5,5/6 litros de media, lo que nos permitirá superar -ligeramente- los 900 kilómetros sin visitar el surtidor. La dirección no manifiesta especialmente, se diría que todo lo contrario, su condición de asistencia eléctrica y el conductor puede olvidarse definitivamente de la sensación blandi que mostraban estos primitivo sistemas eléctricos, a la vez que los frenos, con ABS y ayuda a la frenada de emergencia EBD, cumplen a la perfección. El ESP tampoco se muestra especialmente intrusivo y deja hacer hasta límites normales. Por lo demás, el i30 ofrece un completo equipamiento de serie. Desde el nivel inicial de gama (Classic) se ofrecen seis airbag, reposacabezas activos, ABS, EBD, ESP, radio con CD y MP3 con mandos en el volante (¡enhorabuena!, se destierra la dichosa y obsoleta carátula extraíble), ordenador de viaje, elevalunas eléctricos en las cuatro ventanillas. En la terminación Comfort se añade el climatizador y en el Style se cuenta con asientos de cuero y tela, sensor de lluvia (limpiaparabrisas) y luces, también sensor de aparcamiento, control de presión de los neumáticos y plegado eléctrico de los retrovisores exteriores. La terminación más alta de gama (Premium) redondea el equipamiento con la tapicería de cuero y el techo solar. En definitiva, que Hyundai da un paso adelante en su oferta con la llegada del i30, un modelo con una interesante relación equipamiento/prestaciones/consumo y con una tarifa contenida... aunque ya no sea la de antes . El fabricante ofrece 3 años de garantía sin límite de kilometraje

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