LA PRÓXIIMA SEMANA
Rodríguez Zapatero, en el mundo mundial
Menuda precampaña: ofertas de fin de temporada del Gobierno, conflictos graves en todos los partidos y mucho fuego. Incluso «fuego amigo», como dijo Felipe González
La presencia de José Luis Rodríguez Zapatero en la Asamblea de las Naciones Unidas y en eventos paralelos suele despertar poca expectación. Yo diría que la semana próxima va a ser la del repaso a la política exterior del Gobierno socialista español. Y, si nos atenemos a lo que vamos a ver en Nueva York, no puede ser más pobre: ZP, en los contactos bilaterales que habitualmente se mantienen en estos días en los que jefes de Estado y jefes de Gobierno se reúnen en esa capital, apenas se va a ver con el secretario general de la ONU, con el presidente boliviano y con el jefe del Gobierno turco. No es gran cosa, pero, me temo, es significativo de por dónde anda el nivel de la política externa de la era zapateriana. El responsable de la política exterior de un país es su jefe de Gobierno, no el ministro de Exteriores. A Zapatero le gusta poco viajar, no domina idiomas, la política exterior es un misterio para él. Y, por muy bueno que sea el jefe de la diplomacia, que lo es, nada hay que pueda sustituir a la presencia directa del primer ministro, o del presidente en este caso: y el nuevo secretario general de la ONU, que no tiene quien le escriba, Evo Morales, que es un apestado, o el turco Erdogan, que es el compañero de siempre en lo de la Alanza de Civilizaciones, no son una gran agenda, que se diga. ¿A esto hemos llegado, finalmente?. Por mucho que ZP se empeñe en hacerse fotos con Bush en cenas multitudinarias, en lo que se refiere a los planes de los Estados Unidos para con los aliados, España no pesa nada. Y, por tanto, pesa menos también en Europa. No estoy seguro de que, encontrándose con el inoperante secretario general de la ONU, con Evo Morales y con Erdogan, Zapatero haya trazado una línea coherente de encuentros en las NN.UU. Y eso que la Asamblea general es una espléndida oportunidad para intercambiar puntos de vista con los iguales, para sacar tajada de los superiores y para poner firmes a los inferiores. Ignoro lo que dirá ZP ante sus colegas del mundo; más vale que no sea como la última vez, cuando pronosticó que el imperio europeo se convertirá en tierra de redención de África, que, en una o dos generaciones habrá acabado su época de hambre, según el optimismo zapateriano. Y es que Zapatero, en su vertiente exterior, es bienintencionado, ignorante, acaso algo merecedor de pasar desapercibido. Ojalá en esta ocasión rompa ese maleficio y sepa ganarse un lugar al sol. Yo, la verdad, no acabo de creerlo.