Renault Laguna, ecológico e impersonal

El nuevo Laguna supone todo un punto de inflexión para el fabricante del rombo. Mecánicas eficaces, buenos acabados y una línea tan aerodinámica como impersonal. Llegará a mediados de octubre, con tres carrocerías y una tarifa que oscila entre

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JAVIER FERNÁNDEZ | texto
León

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Refinada dinámica e impersonal estética. Tres carrocerías y ocho motores conforman la gama del nuevo Laguna que Renault comenzará a vender a mediados de octubre con, además, una tarifa que ya se beneficia de la rebaja impositiva que tendrán, a partir de enero, los modelos con emisiones más ecológicas. Apuntar antes de nada que lo de las tres carrocerías -Berlina, Grand Tour y Coupé- no se hará realmente efectivo hasta dentro de un año, que será cuando se redondee la gama con la llegada (octubre de 2008) de la versión Coupé. El primer golpe de vista , sin duda importante en la decisión de compra de un automóvil, no es lo mejor del nuevo -y refinado- producto del rombo. El Laguna no es un coche que entre por los ojos , es de esos modelos en los que hay que sentarse para apreciar todo lo que ofrecen. Así que, parece claro que los vendedores tienen un «interesante» trabajo por delante para convencer a sus futuros clientes. Y eso que Renault, bien se sabe, es uno de los fabricantes que cuenta con mayores niveles de fidelidad entre su parroquia en, tampoco es ningún secreto, un mercado como el español en el que la fidelidad no es precisamente una de sus mayores virtudes. Es verdad que Renault -salvo en contados «conceptos»- no ha gustado de «excentricidades» estilísticas, pero el caso de nuestro protagonista resulta tan excesivamente discreto en sus trazos que -casi- se diría pasa inadvertido. A lo mejor es lo que se pretendía... Con unos trazos que priman un frontal con un capó muy largo -también muy bajo- y una recortada zaga que termina «en alto» por lo elevado de los pilotos traseros y por su también elevada línea de cintura, el nuevo Laguna hace gala de un impecable trabajo aerodinámico (Cx de 0,29) y gana en cotas respecto a su antecesor: 4,69 metros de largo (8 centímetros más) en la Berlina y 4,80 metros para el familiar Grand Tour (9 centímetros suplementarios). Incluso con este apreciable aumento de tamaño, el fabricante ha conseguido contener una romana que, según versiones, contabiliza alrededor de 65 kilos menos que los anteriores modelos gracias, como puede suponerse, a la utilización de materiales más ligeros, que no menos efectivos a la hora de proteger la integridad de los ocupantes y la rigidez estructural de su «envoltorio». Tan es así que Renault, que ya fuese pionero en la consecución de las «5 estrellas» EuroNCAP con la anterior familia Laguna, tiene fundadas esperanzas en revalidar, cuando no superar, esa puntuación con su nueva gama Laguna. Como es habitual en Renault, el Laguna dispone -y dispondrá- de una generosa gama, que se declina en tres iniciales acabados: Expression, Dynamique y Privilege, que el próximo mes de enero se complementarán con el Authentique (básico) e Initiale (alto de gama). Todos los acabados incluyen de serie 6 airbag (los laterales delanteros con nuevos sensores de inflado), frenos con ABS, control de estabilidad ESP, radio con CD, «bluetooth», control de velocidad de crucero, climatizador (aire acondicionado en Expression) y tres años de garantía o 150.000 kilómetros. En el capítulo mecánico Renault propone para su nuevo Laguna tres motores de gasolina y cuatro diesel. El apartado de gasolina comienza con el 1.6 (16 válvulas) de 110 CV y sigue con sendos 2.0 litros multiválvulas de 140 y 170 CV según se trate de la versión atmosférica o turboalimentada. La oferta de turbodiesel arranca con el 1.5 dCi (8 válvulas) de 110 CV, mientras los restantes tres motores cubican 2.0 litros (todos de 16 válvulas) y entregan respectivamente 130, 150 y 175 CV. En todos los casos se unen a un cambio manual de 6 velocidades, aunque el gasolina más potente se ofrecerá con el cambio automático secuencial Proactiva, el mismo que se viene montando en el Scénic desde finales del pasado año 2006 y en el Espace desde principios del presente año 2007. Esta transmisión es opcional en la versión 2.0 dCi (150 CV). Excepción hecha de los dos motores más potentes de la gama, las demás mecánicas hacen gala de unas contenidas emisiones contaminantes (inferiores a 160 g/Km. de CO2) de forma que a partir del próximo mes de enero estos modelos verán reducido al 9% su impuesto de matriculación, cifra que Renault ya ha anticipado las tarifas del nuevo Laguna. Uno de los aspectos más llamativos del nuevo Laguna es la aplicación de un innovador sistema de dirección trasera (Active Drive), un ingenio que hace que las ruedas traseras giren en el mismo sentido que las delanteras en curvas rápidas y en sentido contrario en las curvas lentas. En definitiva que, salvo en lo estético, nos encontramos ante una sugestiva propuesta del rombo, con un maletero tampoco panorámico (450 litros en la Berlina y 501 en el Grand Tour) y una cuidada presentación interior (bastante superior a la exterior) con materiales de alta calidad y buenos ajustes. Amén de una buena relación precio/equipamiento.

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