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León

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|||| CUANDO en 1957 Ángel González García funda una sección de balonmano dentro de la Asociación de Antiguos Alumnos Maristas (Ademar) yo contaba los años con una sola mano y en aquel León el balonmano no importaba gran cosa, más bien la gente de la capital estaba todavía asimilando el descenso de la Cultural Leonesa a Segunda División, después de haber disputado la temporada 55-56 en la máxima categoría del fútbol español, por primera y única vez en su historia. Los primeros pasos del Ademar fueron inseguros, como los de todo bebé, y tuvo que foguearse en la liga provincial, hasta que demostró que estaba llamado a más grandes empresas, lo que le mantuvo ocupado varios años, hasta que en 1975 queda campeón provincial y por tanto tiene derecho a jugar la fase de ascenso a Primera División Nacional y lo consigue aquel equipo que entrenaba Julián López en el colegio de los Maristas y en el que jugaban buena parte de sus hoy directivos: Juan Arias, Suso, Javi de la Fuente, Jesús Emperador, Fredy Marcos..., jugadores a los que recuerdo de los equipos con los que el Hermano Tomás arrasaba en las fases nacionales de los sectores de las distintas categorías del balonmano español. Aquel primitivo Ademar era un club casi familiar, pues todo lo llevaban entre dos o tres personas. Presidentes como Domingo Villalón, el propio Ángel González o Agustín Nogal fueron imprescindibles para que el club continuara en liza, junto con Julián en el banquillo o Ricardo de Dios, contando siempre con la cantera que cada año fabricaba el Hermano Tomás y con el laborioso trabajo de Aventino Castellanos. Así se iban sucediendo las temporadas, con mejor o peor resultado y el ambiente del balonmano iba creciendo, hasta el punto de que el presidente de la Federación Leonesa de Balonmano Juanjo Gutiérrez logra poner en marcha el Torneo Ciudad de León que alcanzó seis ediciones y se jugaba como prólogo la semana antes de iniciarse la Liga de División de Honor (que disputaba Ademar desde la temporada 81-82, en la que ascendio de la mano de Julián y con Juan Carlos, Ricardo, César, Estrella, Llorente, Campo, Láez ...), participando los mejores equipos españoles de entonces (Barcelona, Atlético de Madrid, Calpisa, Granollers, Bidasoa ...) y algunos extranjeros, con la inexcusable participación del Ademar, que así medía sus fuerzas ante rivales de importancia. Pero sería efímero ese ascenso y vuelven las crisis y los descensos, los problemas económicos para ascender de nuevo en la 84-85 y disputar la División de Honor sólo otro año y retornar a Primera, incluso caer a Primera B (en la 89-90) y regresar a Primera, categoría en la que militó cuatro temporadas para quedar campeón en la 93-94 y disputar a la siguiente la primera Liga Asobal, en la que se clasifica decimosegundo, debe jugar la promoción de descenso y la pierde, pero la desaparición de dos equipos hace que le repesquen y no descienda. En la 95-96 llega a la dirección técnica Manolo Cadenas y desde entonces se escriben las más gloriosas páginas del club ademarista, que culminan en la temporada 2000-2001 en la que logra ser campeón de la Liga Asobal y también subcampeón de la Recopa de Europa, marcando un hito que no ha vuelto a ser superado, a pesar de que los de Cadenas han cosechado otros éxitos, como campeones de la Challenge Georges Marrane, subcampeones de la Copa Asobal varias veces, campeones de Copa en la 98-99 y de la Recopa de Europa en la misma temporada, subcampeones de la Supercopa y ganaron la Copa del Rey en la 2001-2002. A lo largo de cinco décadas ha tenido muchos jugadores grandes, por su entrega, sus cualidades técnicas o su implicación con el club como pueden ser los leoneses o de la cantera César, José Luis, Cabanas, Juanín... Otros muchos han llevado el color blanco del Ademar al tiempo que vistieron la camiseta nacional como Lozano, Hombrados, Enterríos, Colón... consiguiendo la medalla de bronce en los Juegos Olímpìcos de Atlanta, el subcampeonato del mundo, el subcampeonato de Europa (ambos júnior), el Campeonato del Mundo sénior del 2005 y el subcampeonato de Europa del 2006. Pero por encima de todo, lo que Ademar ha demostrado en estos sus primeros cincuenta años de vida es que es un club leonés, tremendamente enraizado en la capital, que sabe renacer de sus cenizas y que con una magnífica dirección es capaz de alcanzar cotas que por presupuesto podían estarle vedadas. Los artífices de este éxito son la docena de temporadas de Manolo Cadenas al frente del equipo, llevando a buen puerto la nave de un club que Juan Arias y su directiva tienen en su corazón y como tal no escatiman sacrificios en pos de superar las glorias del pasado.

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