Un paseo por el mundo en familia

Esta es la historia de Daniel, Catherine, Lisa, Sacha, Emma y Luka, una familia que desde hace ya más de un año está recorriendo el hemisferio sur a bordo de un Land Rover. Sus vivencias pueden seguirse día a día a través de su página web

Publicado por
NANI ARENAS | texto
León

Creado:

Actualizado:

Esta es la historia de una aventura, de las de verdad. Los héroes de este relato son cuatro niños y dos adultos: Daniel y Catherine, de 37 años y naturales de Bélgica; y sus cuatro hijos. Lisa, que tenía 9 años cuando empezó el viaje; Sacha, 7 años; Emma, de 6 y Luka, el pequeño, con solo 19 meses cuando se embarcó con toda su familia a recorrer el mundo. América del Sur. África. Oriente Medio. Asía... la India, donde están ahora, mientras yo escribo y ustedes leen. Y lo que llegará hasta que retornen al sur de Francia, donde residen cuando la vida gira con normalidad. Todo empezó en septiembre del 2006, cuando los seis viajeros embarcaron en un avión rumbo a Buenos Aires. Era el inicio de una aventura que, si todo sale según lo previsto, no les devolverá a casa hasta mayo del 2008. Como compañero de viaje, un Land Rover Defender, equipado con todo lo necesario para la subsistencia y que puede transformarse en tienda de campaña, en refugio contra el frío, contra animales... y, cómo no, llevan encima GPS, mapas, bidones para gasolina y agua, ordenadores. Todas sus vivencias aparecen detalladas, día a día, en su web (en inglés y francés). Sumergirse en su diario es una lección de historia, sociología, antropología. Sus fotos, ¡excelentes!. Animales, paisajes, caras, gentes, niños, comidas, vivencias. Risas¿ todo está ahí. El relato rebosa datos: «los ranchos más pequeños de la Pampa Argentina ocupan más de 300 hectáreas»; «en las calles de Johannesburgo no se ve a hombres blancos»; «en Etiopía habitan 80 tribus diferentes»... Sus notas cambian la visión que tenemos de muchos países. Por ejemplo, Yemen, que el pasado verano saltó a la portadas de los periódicos por la muerte de siete españoles en un atentado. El pánico invadió a los occidentales y se cancelaron todos los viajes. Sin embargo, la experiencia de esta familia en Yemen dista mucho de esa imagen. «La gente nos para en la calle. Nadie nos pide dinero como en África. Nos dicen "bienvenidos a Yemen" y quieren que les fotografiemos. Es un país maravilloso», relatan. Pájaros y mariposas ¡Tienen tanto que contar! Han visto hermosas mariposas, pájaros de colores inexplicables. Han sentido rugir a fieros animales y han visto cómo se besan las focas. Han nadado con delfines, fotografiado ballenas y se han despertado rodeados de flamencos. Han comido frutas que nunca encontrarían en un supermercado. Han hablado con gentes de todas las razas, de todas las condiciones. Han visto pobreza, y riqueza. Han pasado frío en los glaciares argentinos. Y calor en los desiertos africanos. Y siempre han encontrado alguien que les invita a comer, a veces en chozas humildes y otras en casas pudientes. Han pasado miedo. Y llorado. Y reído como nunca. Han viajado en coche, en avión, en avioneta, en barco, en camello. Y quizá en la India Enma haga realidad su sueño de subirse a lomos de un elefante. La lista de encuentros es larga, y uno de los que más les ha gustado es el que tuvieron con sus abuelos en Sudáfrica, donde la familia aumentó durante una semana, de seis a ocho miembros. «Papy y Nanny llegaron al aeropuerto de Port Elizabeth cargados de regalos especiales: cartas de amigos, dibujos hechos para ellos por sus amigos del colegio... ¡Qué alegría!». Y hubo decepciones como la vivida durante la visita a la tribu de los mursis, en Etiopía. «Son gente dura, con los que es imposible comunicarse. Solo quieren cobrar por las fotos» relatan. Y percances. Como aquel accidente de coche en Malaui. O cuando perdieron la documentación de Catherine en Namibia. «Decidimos convertir el problema en una oportunidad» escriben. Y pusieron rumbo a la embajada belga en Whindoek (la capital), una visita no programada pero que resultó «encantadora». Duermen en campamentos improvisados en su coche, en casas de gente que conocen, en albergues, en campamentos religiosos, y de vez en cuando en hoteles con Internet, y pueden actualizar su web. «Ahora estamos en Omán, pero mañana partimos a Bombay, así que no sé cuándo voy a poder volver a escribirte» me comentan en su último correo electrónico. En Tanzania, en agosto, celebraron un año de viaje. Están morenos, saludables. ¡Cómo sonríen! Me atrevo a jurar que están felices. Una de las cosas que más me ha sorprendido como lectora adicta a su diario ha sido la cantidad de aventureros con los que han coincidido en los rincones más insospechados. Aquel ciclista inglés, que conocieron en el sur de Argentina y que estaba recorriendo, solo con su bicicleta, la cordillera a Perú. O a Shusuke, un japonés que viaja desde Alaska a Ushuaia en su Yamaha 225. O Lia y Friedrich, matrimonio alemán que está dando la vuelta al mundo en 4x4 y con quien coincidieron en el altiplano boliviano, a 5.065 metros de altitud. O a Emanuelle y Jelle, pareja belga de luna de miel en Namibia. Y más. Son sueños hechos realidad. ¿Alguien se anima a imitarlos? También es mi sueño. Quizá algún día.

Cargando contenidos...