Diario de León

DESDE INGLATERRA

Los christmas, víctimas de la corrección política

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IMANOL ALLENDE | texto
León

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U n nuevo peligro se cierne sobre la sociedad británica. No se trata de terrorismo internacional, un descalabro de la bolsa, una nueva epidemia de fiebre aftosa o la última edición del Gran Hermano. Los británicos, amantes y salvaguardas de sus tradiciones ante la interferencia extranjera, hacen frente a la amenaza de un nuevo revés en su identidad. Se trata del fin, del asesinato, del ajusticiamiento del espíritu navideño del que tanto hablara Charles Dickens. El verdugo no es otro que el enemigo público número uno de las culturas y sociedades occidentales, un calatrava procedente de la otra orilla del Atlántico, con tufillo a disparate liberal y ungüento polí tico tapalotodo; es la corrección política la que ha puesto en peligro los símbolos tradicionales de la Navidad en el Reino Unido. La Navidad hace años era una celebración del mundo cristiano, mayoría en la sociedad del Reino Unido, que lo sigue siendo, pero que en la actualidad actúa y piensa como mayoría con complejo de inferioridad. En un intento por no afectar a las minorías de otras religiones (musulmanes, hindúes y judíos, principalmente), las cosas están llegando a puntos de paranoia. Los británicos son tan aficionados al envío de tarjetas navideñas como los españoles a jugar a la lotería. Uno mide su éxito social por el número de boletos que lleva para el gordo; los británicos por el número de tarjetas navideñas que envía y recibe, aunque estas sean de los vecinos de al lado o de la esposa o los hijos, porque lo importante no es la calidad, es la cantidad de tarjetas. Hasta ahora las tarjetas navideñas versaban sobre temas religiosos, que si los ángeles amorcillos, que si el típico belén, que si los pastores oliendo a cabrito¿ Pues bien, estas Navidades algo ha ocurrido, porque solo una de cada diez tarjetas navideñas vendidas en el Reino Unido muestra algún símbolo cristiano en ellas, el resto son los niños multirraciales dándose la manos alrededor de un mundo, que si un árbol de Navidad con regalos luminosos y carísimos, todos de marca, por supuesto¿ Pero el temor de los británicos a insultar a otros ciudadanos de otras religiones llegados al país desde sus lejanas tierras, como los Reyes Magos pero sin regalos, ha llevado a que un reciente informe destaque que tres de cada cuatro compañías británicas no decorarán sus oficinas estas Navidades para que los trabajadores que no son cristianos no se sientan ofendidos. Y lo que es más grave, el Ayuntamiento de Birmingham desde 1998 dejó de llamar a las Navidades Navidades. Ahora el Ayuntamiento en todos sus comunicados habla del «intervalo invernal», y este año más de la mitad de las escuelas de primaria de la segunda ciudad inglesa no celebrarán su representación navideña. Incluso la mayoría de las felicitaciones oficiales ya no llevan la coletilla de «Feliz Navidad»: se ha sustituido por «Felices Fiestas». En un centro educativo se ha llegado a prohibir a sus alumnos que a María se le llame Virgen María. Tal es el miedo a poder insultar con la celebración navideña a los ciudadanos que profesan otra religión, que los políticos más extremistas están utilizando este argumento para hablar de la cristianofobia que se extiende por la sociedad británica.

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