EL CANDELABRO
Anatomía de un presunto macizo «La última vez que lloré fue... ayer por la noche» Lámpara
Patrick Dempsey visita España por primera vez para promocionar una marca de coches

MATTEO BAZZI
Y éste es el segundo hombre más sexy del mundo? Pues sí, ése es el título que ostenta actualmente. Pero sólo porque en el mundo de hoy la fotogenia está mucho más valorada que la anatomía. Porque, seamos sinceros, Patrick Dempsey, el famoso Doctor Macizo de Anatomía de Grey, al natural no es gran cosa... Ni muy alto, ni muy grande, el actor norteamericano de ascendencia irlandesa posee, eso sí, una mirada dulce y cautivadora, una cabellera abundante y una sencillez y simpatía que compensan todas sus posibles carencias anatómicas. Vestido con un entallado traje oscuro de Versace, firma de la que ahora es imagen, Dempsey estuvo el viernes por la noche en Madrid presentando el nuevo motor Boxer Turbodiesel de Subaru. Apenas había tenido tiempo de quitarse el esmoquin que lució en la gala de los Oscar cuando aterrizó el martes por primera vez en España, país que dijo admirar «por su limpieza y arquitectura». Aquí ha pasado unos días posando para la nueva campaña publicitaria de la citada marca de automóviles, un trabajo que aceptó encantado porque su verdadera pasión son los coches. «Me han dejado conducir por Madrid y casi me olvido de que hay unos límites de velocidad -confesó-. Soy un gran coleccionista de coches, tengo mi propio equipo de carreras y he participado con él en la Rolex 24 horas de Daytona. Tuvimos algunos problemas en la primera hora y media. Se nos reventó una rueda, pero luego volvimos a la carrera y logramos acabarla. Sinceramente, si algún día pudiera llegar a ser un gran piloto creo que haría de ello mi profesión». Casado en segundas nupcias con Jillian Fink y padre de tres hijos, dos de ellos gemelos, Dempsey confesó que cuando se mete en la carrera «procuro ser prudente, pero la verdad es que en ese momento no pienso en mis hijos, porque si no quizá correría menos». El actor explicó que acaba de tener unas merecidas vacaciones, tras cuatro años de trabajar a destajo, «gracias a la huelga de guionistas». Sin embargo, ya ha retomado el ritmo frenético. Ayer, sábado, dejó Madrid con rumbo a Japón para promocionar allí la película Encantada, de la que es protagonista. De Tokio volverá a Los Ángeles, donde había dejado a «toda la familia en casa». Para sentirlos más cerca, se trajo con él un pequeño corazón, regalo de su hija mayor. «Además -precisó- se pasan el día haciendo fotos con el móvil y me las envían, así que estoy informadísimo de todo lo que ocurre en casa en mi ausencia». Huelga decir que a un señor así de familiar lo de ser el segundo hombre más sexy del planeta le hace «gracia, pero nada más. Me alegro de que me tengan en cuenta. Eso es todo». Nacido en el estado norteamericano de Maine hace 42 años, Dempsey se siente también irlandés, «porque es algo que está en mis genes y se lleva en el carácter. Yo lo noto -confesó- cuando vengo a Europa, porque aquí me siento en casa». ALBERTO MARTÍN |||| Desde que anunció su ruptura con el joven modelo polaco Darek, Ana vive subida a la cresta de una ola que empieza a convertirse en tsunami. Pero en mitad de ese maremoto de rumores, amenazas y denuncias policiales, ella, que no pierde comba, ha decidido acudir a la peluquería y cambiar de tinte. El domingo pasado estuvo en el stand de So.Cap, en la feria barcelonesa de Cosmobelleza, para ponerse extensiones. Ana reinó ante una enloquecida marabunta de peluqueras y esteticistas que, armadas con cámaras y móviles, querían inmortalizarla. -Se ha oscurecido el pelo... -Sí, es para la serie que voy a empezar en Telecinco. También me he puesto 140 extensiones; una barbaridad, pero no me pesa la cabeza. Esto es para cualquier mujer que quiera cambiar de look, aunque creo que lo importante es estar bien por dentro, -A veces los cambios estéticos buscan levantar el ánimo. -Estoy de acuerdo. Yo ahora mismo estoy escribiendo un libro, que espero sacar en seis meses, sobre cómo estar en forma. Pero estar en forma también por dentro: trabajar tus energías, ser positivo, estar a gusto contigo mismo... -¿Y cómo está por dentro Ana? -Mejor que nunca. -Le he oído decir que había dejado de ser usted misma. -Sí, pero ahora vuelvo a ser yo. Me he sentido muy anulada, porque pasé de ser el centro de mi trabajo y de todo a colocarme en un segundo plano para luchar con uñas y dientes, hasta anularme a mí misma, por ayudar al que era mi novio. Y también para estar con mi hijo. En ese sentido, sí que ha sido el año más importante de mi vida. Yo lo único que he hecho es un acto generoso de dar, por eso me siento tan bien. Me he dedicado a dar, a no pensar en mí, a buscar trabajo por donde fuera, hasta debajo de las piedras, para mi ex... -¿Tanto se enamoró de Darek? -De ese tema no voy a hablar. Para mí eso ya está caducado. -Darek dice que aún la ama. -Ya, pero las estrategias para mí no sirven. Hay cosas que son obvias. -Hablemos del amor futuro. -¡Eso sí que me gusta! -¿Ha quedado tan quemada como para no volver a enamorarse? -¡Qué va! Tengo unas ganas horribles de enamorarme. Quiero un hombre al que admire por su talento y por su trabajo. Eso es lo primero que necesito. Y luego, un hombre que me cuide, un hombre que me diga: «Vamos a cenar y te invito yo». Como si es electricista, pero que tenga un trabajo digno y que yo pueda admirarle. -Así que cambia de registro... -Sólo digo cómo veo a mi hombre. -¿Tendrá que ser mayor que usted? -Eso es lo de menos. La edad ya me he dado cuenta de que no tiene nada que ver. Pero quiero un hombre con mayúsculas. -Y todavía no lo encontró... -Ah, sí, claro que lo he encontrado. Fernando Martín era el amor de mi vida. Y el padre de mi hijo también lo es porque me ha dado a mi hijo, que para mí es lo más importante. Y Suker ha sido un señor, un caballero, con talento, con humildad, con sencillez... -¿Y Darek? -De eso no voy a hablar. -¿Se siente amenazada? -He pasado dos meses con mucho miedo, por una serie de cosas que me han ocurrido. A pesar de que ciertas personas, con muy poca vergüenza, se han tomado a cachondeo hasta la labor de la Policía. Pero ya todo eso me da igual. Se han tomado medidas de seguridad y, como digo siempre: Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. Y añado: Y no se dan cuenta de que hasta en lo oscuro no brillan ni con señales de humo. -¿Perdón? -Lo digo porque en dos meses he hecho famosa a la asistenta, a la secretaria, a abogadas... A todo el que se arrima. Vale ya. -Hay una abogada que quiere meterla en la cárcel. -¿Por qué me va a meter en la cárcel, porque trabajo y soy buena madre? De esa persona ni hablo. Están denunciadas sus amenazas en una comisaría. La Policía lo está investigando. Punto. -¿Duerme tranquila? -Ahora mismo estoy tranquila y feliz. Me he quitado todo lo que no tenía que tener a mi alrededor y soy una mujer nueva, con ganas de conocer por fin a ese hombre. Podía haber sido Fernando, no pudo ser, podía haber sido Davor, y no pudo ser porque se fue, pero yo estoy segura que está ahí esperándome porque me lo merezco. -¿Le afectan los rumores? -Mucho, porque todo el mundo te llama, te cuenta y vives intranquilo. -¿Cómo se defiende? -Me encierro en mi cuarto y lloro muchas horas. Luego salgo y sonrío. Tengo que ser fuerte por mi hijo. La vida me ha hecho fuerte. -¿Cuándo lloró por última vez? -¡Uy! Ayer por la noche. |||| Algo está pasando en Hollywood. Algo (que diría Gila) está afectando allí a alguien... Alguna cosa no encaja para que, entre tanta fama y opulencia, sus habitantes más ilustres no acaben de albergar la paz en sus corazones. Cuando tanta gente bebe tanto y se pasa tanto de la raya es que existe alguna anomalía... En Hollywood no existe el índice Nikkei, pero ni falta que les hace porque ya tienen el Bombay (Shapphire) y su cotización parece haber alcanzado cotas altísimas tras los Oscar. Allí pudo verse, según dicen, a un Harrison Ford bastante cargado... Seguramente, como diría Chiquito, para no tener que hacer dos viajes. Cuentan que Calista Flockhart, al ver cómo su querido Harri vaciaba cuatro copas (cuatro, que se dice pronto) de champán, antes incluso de que entrara en circulación el primer canapé, le instó a tomarse la fiesta, e incluso la vida misma, con un poco de sosiego. A lo que él, ya metido en el papel de Indiana Jones, respondió: «Nena, hoy soy capaz de bailar colgado de una lámpara». Ha dicho Pilar Bardem que Harrison se le acercó para felicitarle por ser la madre del mejor actor del mundo... Ignoro si esto lo hizo antes de colgarse de la lámpara o después. Pero yo que Pilar me creería esa afirmación a pies juntillas, primero porque Javier, en efecto, es un monstruo y segundo, porque Harrison Ford seguro que no mentía... Hay estados de conciencia en los que uno sólo puede decir la verdad. A Ford le habría venido bien emparejarse con Sarah Larson, ex camarera, en lugar de haberse enamorado de su callista. De hecho, sospecho que Clooney está así de feliz con Larson, porque ella quizá jamás le negaría una copa. Así se la pidiera desde lo alto de una lámpara.