Claveles y banderas blancas en el concierto «Paz sin fronteras»
Artistas latinoamericanos y españoles se congregan en la frontera entre Venezuela y Colombia para cantar por la concordia y la paz

RAFA SALAFRANCA
Juanes lo vio claro: mientras los políticos latinoamericanos estaban dispuestos a tocar tambores de guerra a causa del ataque colombiano contra un campamento de las Farc en Ecuador, él convocó -con gran poder de convocatoria- a grandes artistas para tocar por la «paz sin fronteras». Afortunadamente, la crisis se había superado y había más motivos de alegría para festejarla. Además se permitió el lujo de pedirle a su presidente, Álvaro Uribe, quién había anunciado su deseo de no perderse el histórico espectáculo, quedarse en casita porque los artistas «son neutrales y el acto no es político». El poder de convocatoria de Juanes fue evidente. Su compatriota Carlos Vives, el dominicano Juan Luis Guerra, el ecuatoriano Juan Fernando Velasco, el venezolano Ricardo Montaner, y los españoles Miguel Bosé y Alejandro Sanz se desplazaron hasta el puente internacional. La barranquillera Shakira no estuvo presente físicamente pero fue nombrada en varias ocasiones. Los artistas latinos fueron por unas horas «cancilleres de la paz», como los definió Vives al comenzar su actuación. Más adelante expresó sonriente: «Hoy se acabaron las fronteras», en referencia a los «hermanos de Ecuador». Escenario atípico Durante más de tres horas, vestidos de blanco, como la mayoría de los más de 60.000 asistentes llegados desde ambos lados de la frontera hasta el atípico escenario levantado en el puente internacional que une la ciudad colombiana de Cúcuta con la venezolana de San Antonio, cantaron por la paz. El pistoletazo de salida había corrido a cargo de una orquesta de niños de ambas naciones que interpretaron sus respectivos himnos nacionales. Los asistentes estaban debajo del puente, sobre el lecho del río, y gritaron, se desgañitaron, corearon ballenatos, cumbias, bachatas y bailaron ritmos latinoamericanos y aplaudieron emocionados. Todo eso, bajo el impresionante sol llanero del que a duras penas se defendían con sombreros. Miguel Bosé también asumió que ellos eran «los cancilleres de la gente». «Los que necesitábamos», le precisaron al llegar al escenario. El cantante español manifestó que «es un honor, es una iniciativa de nuestro querido Juanes, bellísima y por supuesto, a la orden, estamos y estaremos siempre aquí». De momento, se tuvo que conformar con cantar en la frontera con Venezuela, país que lo ha vetado, al igual que a su colega Sanz, quien no se mordió la lengua a la hora de criticar al líder chavista, Hugo Chávez. Iré «cuando me dejen, investiga por ahí», le sugirió a una periodista. Sin embargo, dijo que su presencia se debía porque quería «superar las diferencias». «Hoy es un día de paz y no vamos a crear ni tensiones ni conflictos». Centenares de metros de pancartas blancas, claveles del mismo color y muchas banderas de Colombia y Venezuela, enmarcaron la simbólica fumarola civil «de la pipa de la paz».