Diario de León

Franco quiso invadir Portugal, Marruecos y Gibraltar

El dictador tuvo un plan listo para ejecutarlo para anexionarse las zonas límitrofes, según desvela el historiador Manuel Ros en su libro «La Gran Tentación. Franco, el imperio colonial y los planes de intervención en la Segunda Guerra Mundial»

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F. CASTRO | texto
León

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España permaneció neutral en la II Guerra Mundial, este es un hecho históricamente incontrovertible, pero al que «es necesario hacer ciertas aclaraciones», ha asegurado el historiador y profesor del Instituto CEU de Humanidades Ángel Ayala, Manuel Ros Agudo, en el acto de presentación de su libro La Gran Tentación. Franco, el imperio colonial y los planes de intervención en la Segunda Guerra Mundial, que se ha celebrado esta semana en la Universidad CEU San Pablo. Estas debidas matizaciones a las que Ros ha hecho referencia se enmarcan en el contexto de una previsible victoria alemana en la II Guerra Mundial y la oportunidad que esto suponía para España para la posibilidad de recobrar cierto poderío colonial. «En la II Guerra Mundial se abre la oportunidad para invertir el reparto colonial que, desde el siglo XIX, había estado dominado por ingleses y franceses. La oportunidad -ha insistido Ros Agudo- parecía única para entrar en la guerra en el último momento, asestar el golpe definitivo a Gran Bretaña en Gibraltar y beneficiarse del nuevo reparto colonial». Frente a esta situación, esta oportunidad histórica, Franco y sus colaboradores contemplaron y diseñaron planes bien definidos para una intervención militar, ésta es la más novedosa aportación realizada por el libro de Manuel Ros Agudo, en el que queda constatada la existencia de planes concretos «que no se pueden calificar como meros ejercicios de Estado Mayor». Mas bien, ha recalcado el autor, eran directivas «pendientes de una firma para ser ejecutadas» Los objetivos también estaban bien definidos: Gibraltar y el Marruecos Francés. La operación incluía tres ofensivas. «El primer golpe seria en Gibraltar y, de manera simultanea, se pensaba invadir Portugal». La operación en el país vecino tenía un sentido «preventivo». Era de prever que la reacción inglesa al ataque a Gibraltar llegara a través de su aliado portugués. La gran obsesión de Franco El tercer golpe seria en el Maruecos Francés, «la gran obsesión de Franco y de su compañeros africanistas», ha concluido el autor. Una vez conocidos los detalles, cabe preguntarse por qué un plan tan pergeñado no se llevó finalmente a cabo. Según ha afirmado Ros Agudo, finalmente, lo que sucedió es que «Hitler no pudo atender unas reclamaciones tan amplias porque la intervención de España creaba más problemas estrategicos de los que solucionaba. Hitler y Mussolini no estaban dispuestos a que la entrada de España complicara estratégicamente la guerra» Junto al autor, ha intervenido en el acto el historiador Hipólito de la Torre, quien ha asegurado que, a la luz de la documentación aportada por Ros Agudo, «ya no se puede decir que no hubiera un proyecto agresivo. Manuel Ros viene a decir que Franco fue seriamente tentado de conducir a España a una aventura de corte imperialista». Ante lo innegable de estos hechos, sería pervertir la Historia «aminorar la intensidad de esta tentación». Sin embargo, en el análisis de la dualidad de la política exterior española de aquellos años, De la Torre, se queda con la conclusión de que al final se impuso la no intervención. «Esa política dúplice revela que la aspiración estaba presente, pero la prudencia, al final, se impone. Franco era un prudente pasivo, simplemente no actúa, se inhibe. Probablemente otra persona sin ese anclaje hubiese dado el salto». Como el de Alfonso XIII En lo que respecta a Portugal, De la Torre ha subrayado que aunque el plan de Franco era «escandaloso», existian otros previos, como el que manejo Alfonso XIII, de un cariz auténticamente «absorcionista». Existía pues un anhelo continuado por parte de la derecha española de llevar a cabo una politica expansionista. Algo que, al parecer del historiador Victor Morales Lezcano, se puede rastrear hasta la actualidad. «La derecha política española tiene esa añoranza de jugar un papel importante en la Historia. Algo de eso le paso a Aznar cuando vio la oportunidad de alinearse con las potencias mayúsculas», ha expresado.

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