Diario de León

«Nunca he tenido la sensación de haber llegado a la Luna»

Luz Casal | La gran cantante gallega se encuentra embarcada en una gira a teatro lleno presentando su exitoso último trabajo «Vida tóxica» en plena madurez profesional y cuando ha recuperado totalmente la salud

Publicado por
PACHO RODRÍGUEZ | texto
León

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Luz es tímida y modesta consigo misma y explosivamente generosa con los demás. Es imposible arrancarle un asentimiento a un elogio, «sigo aprendiendo», dice, como mucho, y cuando toca hablar del resto, como muestra un botón, se sale: «Yo es que oigo el nombre de la Piquer y saco la bandera». Su salud está bien y su voz no digamos si uno se acerca a ese Vida tóxica, excelente último disco que pasea por teatros españoles, esos lugares en los que se escucha hasta la respiración. En plena madurez, esta gallega, bañada de asturiana, artista francesa de adopción, sí es la auténtica frontwoman de la música popular de este país. Rockera y poética, expresiva y sentimental, atesora los recursos de una gran voz que ha ganado con los años porque no ha perdido ni un ápice de respeto por su trabajo. Ése que sí reclama para muchos veteranos que ahí siguen: «En Francia, por ejemplo, mientras yo tocaba en recintos para mil personas, Charles Aznavour llenaba otros de diez mil, con gente de todas las edades, mucha muy joven, y entusiasmada por poder verle». -Vamos a aclararnos, ¿usted es una gallega asturiana o viceversa? -Me lo preguntan muchas veces: ¿Pero tú qué eres gallega o asturiana?, me dicen. Y yo estoy encantada con las dos posibilidades. Pero nací en Galicia. Y esas son cosas especiales que se quedan para los restos, porque hay sensaciones que pertenecen a un sitio. De todas formas, hoy estoy en Palencia y me siento bien. No soy de las que andan todo el día pendientes de su raíz. Pero siempre digo que si me dieran vueltas y vueltas hasta perder la noción del espacio, reconocería el olor de Galicia con los ojos cerrados. -¿Cómo le está resultando cantar en un sitio de tanta cercanía como son los teatros? -Al teatro hemos llegado, precisamente, con la pretensión de tener en cuenta la proximidad de la gente, pero sin perder de vista lo que hacemos. Hay canciones más expresivas, otras, más emotivas y, luego, partes más contundentes y rockeras. Lo más llamativo que veo es que la gente quiere verme, que se agotan las entradas. Veo que sigo sumando público. -Es lo normal, teniendo en cuenta que cada vez canta mejor, ¿no? -No me quejo de cómo me ha ido, pero yo no sé cómo se hace eso del autobombo. Te dan un premio o un reconocimiento y lo agradeces, pero nunca he tenido la sensación de haber llegado a la Luna. Hay gente que hace otras cosas que salvan vidas y eso sí que es importante. -Con su experiencia, ¿cómo se plantea un concierto en la actualidad? -Los conciertos son efímeros. Eso que haces en una noche se queda en el limbo. Es muy frágil. Además, siempre hay alguien que lo hace mejor. -¿Se siente reconocida en un país que en lo musical parece mirar más al pop intrascendente? -Una de las cosas que más me fascinan de Francia es que salen discos nuevos de gente que lleva cincuenta años y hay una conmoción. Tienen otra cultura, que les hace ser curiosos con esos artistas y en sus conciertos ves gente entusiasmada de todas las edades. -¿No será que hay un mercado discográfico muy estrecho, sólo para determinado tipo de artista? -Como dice una persona con buen criterio, está lleno de fracasados escolares. Gente con muy poca cultura, no ya general, sino musical. A mí me dicen Concha Piquer y saco la bandera. Hace poco se cumplió su aniversario y pasó vergonzosamente desapercibido. Pero el pasado más cercano está igual. No existen Topo, Asfalto¿ Al menos, tenemos a Rosendo¿ -Veo que su vena rockera aún funciona perfectamente. -Sí. Funciona porque no es una impostura. Es como tener los ojos de un color. Eso no se puede cambiar con nada. -¿Y cómo consigue que conviva también con otros estilos en los que se mueve con destreza? -Todo forma parte de mi aprendizaje. Se trata de ser más expresiva y de cómo llegar y sacar partido a una frase. -Por cierto, en su último disco tiene una canción que se llama «18 años», en la que vuelve a hacer un tributo a Francia y luce como nunca. ¿De dónde salió? -Es una canción de Dalida que ahora, tocándola, nos estamos dando cuenta de su importancia. Había muchos amigos franceses que siempre me decían que tenía que cantar algo de ella. Tenía una idea muy vaga y he descubierto a una grandísima intérprete. Además, la canción tuvo el atractivo añadido de que es una historia tan alejada de la mía, que me resultó muy gratificante. La adapté con Pablo Guerrero. -¿Qué tal le fue por Mónaco y la fiesta de la Movida? -En parte fue una actuación más. Porque nos pilló con toda la gira. Además, yo ya había actuado en Mónaco. Lo más destacado fue ver a gente española que hacía mucho que no veía como a Rossy de Palma. -¿Y usted dónde estaba en La Movida? ¿Era de Rockola, Vía Lactea¿? -Pues yo estaba donde todo el mundo. Que no iban a estar siempre los mismos¿ Como empecé muy joven, ya estaba cantando.

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