Cuando educar es una aventura
Bajo el nombre de «La selva del río de los cocodrilos» y con la aventura y el conocimiento como enseña, la ruta ha recorrido Panamá y España reviviendo la gesta de personajes históricos y descubriendo los rasgos comunes entre las dos tierras

Más de 300 expedicionarios de 56 países -entre ellos tres leonesas- han sido este año los protagonistas de la Ruta Quetzal que en su 23ª edición se ha centrado en conocer algunos de los rincones de Panamá, así como en la importancia del cuidado de los recursos naturales como el agua. Por esto último, la Expo de Zaragoza puso ayer el punto y final a la expedición 2008. La convivencia, la superación y el respeto mutuo han sido los valores fundamentales durante los cuarenta días que ha durado la Ruta Quetzal 2008, que ha cumplido ya 23 años con su director al frente, Miguel de la Cuadra Salcedo, y que en esta edición ha cobrado el nombre de La selva del río de los cocodrilos. Panamá-Río Chagres. Este fue el punto de partida de la expedición de este año, gracias a la cual los participantes han conocido la única corriente fluvial del mundo que envía su agua a dos océanos (Atlántico y Pacífico) y han recordado al primer promotor del Canal de Panamá, Fray Tomás de Berlanga. Tampoco faltaron en el programa de este año lugares de parada obligada como Portobelo, Nombre de Dios, ciudad fundada por el bañezano Diego de Nicuesa, o Gamboa. Han sido cerca de 20 días en Panamá durante los que han cruzado la selva húmeda tropical y han descubierto las costumbres de la comunidad indígena emberá en San Juan de Pequení, siempre con el agua como elemento imprescindible para la vida. Ya en España, desde Madrid la Ruta Quetzal BBVA continuó por Castilla-La Mancha y, después de varios días en la capital conociendo lugares emblemáticos como el Museo del Prado o el Palacio Real -donde la expedición fue recibida por Los Reyes- los más de 300 ruteros se desplazaron a Castilla y León para conocer Las Cortes de la mano de su presidente, José Manuel Fernández Santiago, y visitaron los Arribes del Duero, Zamora, Toro, Burgo de Osma, Soria y los Picos de Urbión, entre otros lugares, antes de viajar a la Exposición Internacional de Zaragoza, para, coincidiendo con la festividad del día de Santiago, poner el broche final. La Ruta Quetzal BBVA, que toma su nombre de un pájaro tropical de extraordinaria belleza que habita en las selvas montañosas de México y Centroamérica y que era símbolo de libertad para las civilizaciones azteca y maya, ha brindado a sus participantes la oportunidad de conocer de primera mano la naturaleza en estado puro y pasar, en apenas unos días, a la civilización más moderna. No han faltado el estudio de la historia a través de charlas y conferencias de expertos, el conocimiento de obras de ingeniería de vital trascendencia y el descubrimiento de detalles que, desconocidos para muchos, han dado forma a la civilización moderna. Gracias a este proyecto, más de 8.000 jóvenes iberoamericanos ya han conocido en profundidad la cultura de estos países y han contribuido a estrechar los lazos entre Iberoamérica y España. Para la mayoría de ellos, su vida ya ha cambiado tras su paso por la ruta.