Diario de León

«Pasando» de crisis

Diseño original, calidad de materiales y bajo consumo. Los urbanitas están de moda y vuelven a recuperar protagonismo cuando los tiempos no están para muchas alegrías. Por alrededor de 8.000 euros, el pequeño Aygo 1.0 (68 CV gasolina) cumple la

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JAVIER FERNÁNDEZ | texto
León

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Un mechero. .. de bolsillo. Original por fuera y amplio por dentro; en menos de tres metros y medio, el Aygo ofrece todo lo deseable para una efectiva utilización ciudadana. Es más, se diría que el pequeñín de los Toyota, que comparte proyecto estructural y productivo con el Citroën C1 y el Peugeot 107, acaba por convertirse en todo un objeto de deseo en los tiempos que corren: barato de comprar y mantener, con la practicidad de las cuatro puertas y una contenida mecánica tricilíndrica que, sobre todo, se conforma también con poco: 4,6 litros de gasolina por cada centenar de kilómetros. Desenfadado, «diminuto» y capaz -por mucho que parezca la cuadratura ...- el Aygo («yo voy», en inglés) aporta, como sus otros dos primos-hermanos de proyecto, un soplo de aire fresco a los diarios desplazamientos urbanos que, además, ha supuesto todo un reto para el fabricante nipón: acomodar cuatro adultos en una carrocería que no superase los 3,44 metros, con una batalla de 2,30 (ahí está la clave de la habitabilidad) y, a la vez, que todo resultase atractivo. La cota de altura de la parte trasera de la carrocería es otra de las claves para que el Aygo resultase lo más habitable posible, a la vez que su zaga corta al ras y el cambio del tradicional portón por una luneta practicable -que hace la veces de portón- da acceso a un maletero bastante aceptable para las dimensiones generales del coche: 139 litros (25 suplementarios si se abate la banqueta trasera, también regulable longitudinalmente), capacidad suficiente para cumplir con -pongamos por caso- la cesta de la compra y hasta la paquetería de bolsillo . Además, el Aygo pone de manifiesto una cierta herencia monovolumen en la organización de un interiorismo en el que no faltan infinidad de huecos repartidos por todo el habitáculo; «abiertos», eso sí, pero que cumplen sobradamente con las funciones para las que se han previsto. Por materiales y ajustes, la calidad general de la realización es buena, con guiños al proyecto conjunto franco-nipón, como es el caso de los aireadores en forma de esfera laminada (Citroën C2 y C3), que conviven con otras novedosas aplicaciones en, por ejemplo, el módulo de mando de esa misma aireación o el cuentavueltas «al aire» que -valga la redundancia- proporciona un aire modernista al conjunto del cuadro de instrumentos. Los apoyabrazos de las puertas y sus manillas interiores reflejan también un evidente modernismo. Además, ya se sabe, un utilitario del XXI no practica un concepto tan espartano como los ancestros del siglo pasado ; es decir, que nuestro protagonista cuenta con delicadezas como el volante regulable o los elevalunas eléctricos aunque, en contrapartida, los retrovisores exteriores se regulen «a mano». El Aygo adopta -nuestra unidad de pruebas- un motor tricilíndrico multiválvulas de gasolina y dotado de la ya célebre tecnología «variable» VVT-i firmada por Toyota y que entrega 68 CV. A simple vista, puede parecer una potencia contenida en exceso, aunque si pensamos que el «Yo voy» no supera los 800 kilos de romana , la cota termina por revelarse de lo más efectiva; máxime porque el fabricante también ha tenido buen cuidado en adecuar los desarrollos de la caja manual de 5 marchas -algo imprecisa en los engranados- a una utilización bastante urbana para que, como el lector ya habrá adivinado, el coche «salga» con alegría en las arrancadas. Es verdad que la tal planta motriz se muestra algo más rumorosa de lo deseable, quizá no tanto por el propio motor cuanto por las dimensiones del coche. Nada, por otra parte, que haga inconfortable la conducción del Aygo. En el otro extremo de la balanza, la 5ª velocidad es de desarrollo largo para que, también fácilmente comprensible, los consumos no se disparen: 4,6 litros de media a los cien kilómetros, de forma que se podrán cubrir en torno a los 600 kilómetros sin necesidad de repostar. Por lo demás, el Aygo se comercializa en acabados Sound y Sport, además de dos paquetes opcionales (Travel y Mobility). Se ofrecen de serie el ABS con EBD, doble airbag delantero -opcionales los laterales y de cortina-, también sistema Isofix de asientos para niños y reposacabezas independientes en las cuatro plazas. En definitiva, una elección, la del Toyota Aygo, en la que se combina una sugestiva estética con unas contenidas condiciones económicas.

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