La ortorexia, el trastorno alimenticio del siglo XXI
Cuando el interés por comer sano se convierte en una obsesión enfermiza aparece esta nueva adicción que, surgida hace años en Estados Unidos, irrumpe con fuerza en Europa. Para estas personas lo más importante es permanecer «puro» a toda costa

NORBERTO
El auge de la comida sana que han experimentado los países occidentales en los últimos años ha traído la aparición de trastornos alimenticios. A los ya conocidos, como la anorexia o la bulimia, se une uno que aún suena a «nuevo»: la ortorexia. Se trata de la obsesión enfermiza por comer productos saludables y se manifiesta en versiones muy variadas. Desde los frutívoros, que sólo comen fruta y verdura, a aquellos que no ingieren nada que no provenga del cultivo ecológico para evitar aditivos o herbicidas. Y es que para estas personas lo más importante es la calidad de los productos que se llevan a la boca y esto genera que, en ocasiones, prefieran no comer nada antes que ingerir algo que crean «impuro». Este estricto régimen a menudo excluye productos considerados básicos para el organismo, como la carne o el pescado, lo que puede derivar, según los expertos, en problemas de salud como la anemia o la carencia de vitaminas, además de trastornos de tipo psicológico. Estos últimos estarían motivados, por ejemplo, por el aislamiento social al que se ven sometidos los ortoréxicos, ya que, en ocasiones, evitan acudir a restaurantes en los que no puedan seguir sus pautas de alimentación. Según el Instituto de Estudios Psicológicos, cada vez son más los españoles que sufren ortorexia, una patología que ya se puso de moda en Estados Unidos a principios del año 2000 y que irrumpe con fuerza en Europa. De hecho, pertenece al movimiento de alimentación natural de Estados Unidos y fue allí donde se acuñó el término en 1997 por el doctor Steven Bratman bajo el significado «Dieta para curarlo todo». Hay que tener en cuenta que no tienen demasiado en común con los anoréxicos, ya que su meta no es perder peso, sino permanecer «puros» y «sanos» a toda costa. Todo un ritual Las restricciones que se imponen los ortoréxicos son muy variadas. Sentir aversión al agua del grifo, adictos a los complejos vitamínicos, no probar la cafeína o aborrecer la carne hasta rechazar otros alimentos cocinados en el mismo recipiente, son algunos de los casos que pueden producirse en las personas con este problema. Asimismo, la forma de preparación de los alimentos son también parte de este ritual obsesivo, al tiempo que sienten una sensación confortable al configurar un menú, una ración o un plato elaborado exclusivamente con productos orgánicos, ecológicos, bio, o con determinados certificados de salubridad. En la actualidad, en España no se tienen datos de oficiales de prevalencia de ortorexia, si bien algunos centros de atención especializada cifran entre un 0,5 y un 1% de estas personas registradas en el 2003.
La Revista
«Buscar la salud perfecta conduce a unadieta restrictiva y al aislamiento social»
Redacción