Opel Insignia, relevo al alza
Se llama Insignia, viene a relevar al longevo Vectra (20 años en catálogo) y se presenta como la nueva imagen de Opel. Con carrocería de 4 y 5 puertas y Sport Tourer (familiar) supera al antecesor en diseño y amplio abanico motorístico. Llegará
Calidad y tecnología. Opel se lanza, de la mano de una musculosa estética, a la conquista del corazón de los incondicionales... del Vectra, que son muchos y variados. El nuevo Insignia hace gala de innovadoras aplicaciones en materia de ayudas a la conducción, también en la adopción de una sofisticada transmisión 4x4. Puede que lo tendido de la línea de capota hacia las plazas traseras, el acceso a esta zona del habitáculo es algo justa, aunque este pequeño inconveniente (para personas XL) se compensa sobradamente por la panorámica capacidad del maletero: 500 litros en la carrocería de 4 puertas, 520 en la de 5 huecos y 540 litros en el familiar. También, respecto al sustituido Vectra, el Insignia crece en longitud: 4,83 metros totales (4,61 el Vectra), lo que redunda en beneficio de unas amplías plazas delanteras. La consecuencia es que el Insignia vendrá a medirse, autoritariamente, con realizaciones del segmento medio-alto, de forma que sus enemigos naturales se centran en realizaciones como el Mondeo de Ford, el Passat de VW y otras propuestas similares que pueblan los catálogos de los fabricantes generalistas. Como viene siendo «norma de la casa» en Opel, también el Insignia manifiesta un excelente trabajo aerodinámico: un Cx de 0,27, lo que redunda en beneficio de una baja rumorosidad dinámica y, por descontado, de unos contenidos consumos de combustible; idénticos a los del Vectra, aún con las mayores potencias que tienen los motores del Insignia. Las ayudas innovadoras ayudas a la conducción es una de las claves del Insignia. Las suspensiones adaptativas «FlexRide», de serie en los acabados superiores de la gama y por 750 euros en el resto, resulta ser un efectivo sistema cuando se trata de sacar todo el partido al coche, habida cuenta que se adapta a las condiciones particulares de cada momento, también a los gustos del conductor. En posición «sport», los tarados de suspensión se vuelven más firmes y más rápidas (directas) las reacciones del acelerador y la dirección. El «Opel Eye», una cámara que reconoce las señales de limitación de velocidad y prohibición de adelantamiento que incluye (opcional por 500 euros) la alerta de cambio involuntario de carril, es otra de las aplicaciones del Insignia. La nueva generación de faros AFL+ (opcional), ofrece hasta nueve modos diferentes de iluminación: luz urbana, de zonas residenciales, carretera, autopista, mal tiempo, estática para giros, dinámica para curvas, de larga distancia y asistente para luz de larga distancia, además del alumbrado diurno LED. Opel propone para el Insignia tres mecánicas turbodiesel: 2.0 CDTI, con potencias respectivas de 110, 130 y 160 CV, cuyo consumo medio se sitúa por debajo de los seis litros (5,8 homologados a los cien); es decir, sólo una décima más que el Vectra. En el apartado de gasolina arranca con el 1.8 de 140 CV, un 2.0 Turno (220 CV) y el 2.8 litros V6 de 260 CV. La ampliación de gama llegará en la primavera de 2009, con los 1.6 Turbo y 2.0 CDTI biturbo de 180 y 190 CV respectivamente. La gama del Insignia se estructura en torno a cuatro versiones: Essentia, Edition, Sport y Cosmo. En los escalones iniciales se ofrecen el ESP, 6 airbag, aire acondicionado, ordenador de a bordo, radio CD con MP3, Bluetooth y sensor de luces. Conforme se suben escalones, se adopta el climatizador automático y las llantas de aleación o elementos más sofisticados, como es el caso del freno de mano eléctrico accionado por botón.