«La cooperativas de Cistierna trabajaronmuchas horas para llevar un sueldo a casa»
El municipio de Cistierna está viviendo en estos días una de sus últimas crisis tras el cierre de las cooperativas textiles que llegaron a crear más de un centenar de empleos femeninos en la comarca y que sumaron un total de 14 cooperativas. Hace un par de semanas, la empresa Teleno anunciaba que dejaba de utilizar los servicios de las cooperativas a la espera de que este momento, que califica de «crisis», pase. Hasta hoy, han transcurrido veinte años desde comenzó la iniciativa de cooperativa textil en el Cistierna, Era el verano de 1988 cuando un grupo de mujeres decidieron iniciar la aventura de crear una cooperativa textil bajo el nombre de Confelsa. El cierre de las minas de Hulleras de Sabero, ya se estaba anunciando como inminente, algo que se llevaría a efecto el 31 de diciembre de 1991. Esto hizo que grupos de mujeres se formasen en cooperativas para adentrarse en el mundo textil. El primer paso era contar con al menos cinco personas para formar la cooperativa y desembolsar una cantidad en torno a los 3.600 euros por persona para adquirir la maquinaria necesaria. En busca de una salida Gloria Vega, una de las mujeres que ha trabajado durante 17 años en una de estas cooperativas, nos cuenta que, tras el cierre de la empresa Hulleras de Sabero y de sus minas, tomó la decisión de buscar empleo para las mujeres «dado que en un principio nadie quería abandonar su lugar de residencia y por ello había que buscar un empleo alternativo tras la perdida del trabajo de muchos de los maridos de la que entraron en las cooperativas». Buscó así la salida de la empresa Teleno de León, que empezó a suministrar trabajo a las cooperativas. Los trabajos en un principio consistían en hacer bragas y sujetadores para, unos años más tarde, continuar con la realización de bañadores. Gloria recuerda que a este primer paso ayudó también el conseguir la subvención para la creación de las cooperativas y la inversión de las máquinas que estuvo en torno a los 1.100 euros. Los inicios fueron duros, ya que trabajaban para pagar la amortización de las máquinas, el seguro y al gestor. «Poco a poco íbamos ganando al mes sobre 180 euros, una cantidad que se fue incrementando con los años hasta llegar a ganar un sueldo de unos 700 euros al mes, pero para llegar aquí hubo que trabajar mucho», asegura. Normalmente se hacían ocho horas en las cooperativas, horario que se alargaba, pues gran parte del trabajo que se hacía en cadena se llevaba para casa, donde en muchos casos ayudaban los miembros de la familia. La empresa Teleno les suministraba todo el material, incluido los hilos, y les aportaba el mecánico para dar solución a las averías que iban surgiendo en las máquinas. No toda la maquinaria era de las cooperativas dado que la empresa Teleno suministró alguna para que se pudiese realizar algunos de los arreglos que necesitaban las piezas de ropa. Gloria Vega reconoce que después de 17 años trabajando en las cooperativas es difícil ver cómo se han cerrado, ya que «en todo este tiempo hemos trabajado mucho y se creó un sector de empleo importante para Cistierna y la zona; llegamos a ser más de un centenar de personas trabajando». Ahora llega el momento de plantearse cual va a ser el futuro. Cree Vega que aunque se les ha dicho que va a ser un parón temporal, con la crisis del textil, todo se hace con costes de mano de obra más barata en China, «va a ser difícil que se vuelvan abrir las cooperativas de Cistierna ya que todo viene de China». Hace apenas dos semanas que se han cerrado las cooperativas, pero se sigue albergando la posibilidad de volver a empezar de nuevo, pero mirando ya a otros sectores como el planchado, perchado y etiquetado. «Como toda la ropa viene en contenedores de China y otros paises asiáticos estamos mirando la posibilidad de ver cual puede ser el futuro para crear cooperativas de planchado y perchado o etiquetado. Es una de las posibilidades que se alberga», según Gloria Vega. Mientras tanto, el edificio de las viejas escuelas de Cistierna, donde estaban las cooperativas, ha dejado de tener ese bullicio creado por el ruido de las máquinas y los pequeños ratos de las tertulias del café.