Volvo, diez años luchando contra el «latigazo cervical»
|||| El latigazo cervical es una de las lesiones más comunes en los accidentes de tránsito. Volvo fue uno de los primeros fabricantes que adoptó un sistema de seguridad pasiva para prevenirlos. El «Whips», capaz de reducir el riesgo de latigazo cervical -”y sus secuelas a largo plazo-”, cumple diez años.
En 1998, el buque insignia S80 fue el primer Volvo que montó el «Wihps» y en el año 2000 el sistema ya se incluía de serie en los asientos delanteros de todos los coches de la marca sueca.
Si se produce un impacto por alcance, la fuerza que se ejerce sobre el cuello de los ocupantes del vehículo alcanzado es enorme: el cuerpo resulta empujado hacia delante y, si la cabeza no se desplaza ala misma velocidad que el cuerpo, el cuello puede distenderse excesivamente. Consecuencia: dolor en la zona cervical, cefalea y agarrotamiento muscular; normalmente, estos síntomas suelen desaparecer en escasamente unas semanas aunque, en casos especialmente agudos, también pueden durar mucho más tiempo.
La técnica del sistema «Wihps» se basa en el principio de que «el desplazamiento relativo entre las distintas partes del cuerpo debe ser el mínimo posible».
Así, el respaldo del siento «acompaña» al cuerpo en su desplazamiento hacia atrás, de forma que se inclina ligeramente respecto al cojín de la banqueta. De esta forma se reduce la fuerza ejercida sobre la espalda y el cuello. Además, la protección contra latigazos cervicales está colocada cerca de la cabeza -“hacia arriba-, lo que supone un excelente apoyo suplementario para la cabeza.
Desde principios de los años 70, el equipo de investigación de accidentes de Volvo se ha dedicado a analizar los accidentes de tránsito «auténticos», no sólo en laboratorio, para mejorar la seguridad pasiva -”interna-” del vehículo. En esa fecha comenzaron a instalarse los primeros reposacabezas en los asientos delanteros y en las décadas siguientes, 80 y 90, expertos médicos llevaron a cabo diversos estudios de accidentalidad para determinar cómo se podía proteger mejor la zona del cuello de los ocupantes de un vehículo siniestrado por alcance. Los expertos constataron rápidamente que las lesiones cervicales eran habituales en ese tipo de colisiones traseras.
También los sistemas preventivos resultan altamente eficaces. Por ejemplo, en los impactos traseros baja velocidad, que son bastante comunes en el tránsito diario. Las estadísticas revelan que más del 75% de los accidentes de los que los usuarios dan parte, se producen a velocidades inferiores a 30 por hora. En más de la mitad de esos accidentes, el vehículo que se acerca por detrás no frena en absoluto antes de impactar contra el vehículo que le precede.
«Si podemos ayudar a que el conductor frene cuando está distraído, podremos salvar muchos cuellos», afirma Lotta Jakobsson, experta en seguridad y responsable del desarrollo del sistema «Whips».
Este es el caso del sistema «City Safety», que Volvo incluye de serie en el reciente XC60: si el conductor está a punto de chocar contra el vehículo que tiene delante y no reacciona a tiempo, el coche frena automáticamente. El sistema se activa a velocidades inferiores a 30 Km/h. aunque -apostilla Jakobsson- el reto definitivo es desarrollar vehículos que no choquen nunca.