SucBirkin: la más francesa de las inglesas
|||| Al hilo de Birkin surgen palabras que forman parte de la mítica historia reciente de las últimas décadas: Blow up, Je t-™aime-¦ moi non plus, Antonioni, Gainsbourg. Tienen que ver, o no, pero no necesitan explicaciones. Cuando Jane Birkin, que este año cumple 63 años, pasa por España se repiten las reverencias hacia esa artista, joven en la memoria, que a los 19 años se había casado con John Barry, dato no gratuito, puesto que ese músico provocó el comienzo de la trayectoria musical de la más francesa de las inglesas. Musa pop, diva de la Chanson, cuando vuelve a España rescata casi con nostalgia muchas autobiografías que voluntariamente vuelven a la memoria de los que reinciden en sus conciertos. Tiene hijos y algunos le siguen sus pasos. Como Charlotte Gainsbourg. Y ha hecho cine, pero, ante todo, grandes discos.
En todos sus conciertos, sea en Galicia, Zaragoza, Barcelona y, seguro, en el resto del mundo, se repite la escena: alguien que sale diciendo que no le ha parecido una gran voz y que en escena es muy sosa. Espectadores confundidos, minoría respetada, que son lunares ante la mayoría que abandona entusiasmada el baño de susurros y elegancia que propone Birkin. Es decir, que hay algunos intérpretes y público que se ajustan más al repertorio de la impetuosa pre eurovisiva Melody que a lo que debe ser la magia de subirse a un escenario a sintonizar con la emisión única que ha de ser cada concierto. En este segundo apartado está la Birkin.